
Conversad sobre lo que cada uno espera del camino, en la vida nada es bueno o malo del todo, hasta el final de la historia no sabras si aquello que te pasa es para bien o para mal, en este caso nos reunimos para organizar unas vacaciones y todos aportamos ideas, pero nadie decide adónde iremos.

Poner en la balanza, nos reunimos con varias amistades para preparar unas vacaciones y todos empiezan a proponer destinos distintos. Miramos fotografías, hablamos de playas, montañas y ciudades, pero termina la reunión sin que sepamos dónde iremos. El entusiasmo compartido no equivale todavía a un acuerdo: Faltan criterios concretos para convertir las posibilidades en una decisión. Si disponemos de meses por delante, fantasear con opciones puede resultar placentero, si debemos reservar billetes esa misma tarde, la indecisión empieza a costar tiempo y dinero.
Una persona tal vez tiene poco presupuesto, otra necesita viajar en determinadas fechas y alguien prefiere quedarse cerca. Podemos sugerir comparar las restricciones antes de votar, para que nadie acepte un plan imposible de realizar. Si una amistad insiste en decidir por todo el grupo, quizá surge una discusión sobre cómo organizarse. El sueño puede recordar viajes proyectados que nunca se concretaron y la diferencia entre compartir deseos y coordinar necesidades. No significa que la amistad vaya a romperse: El problema específico es que todavía no hemos escogido un destino común.
Un viaje entre amigos sin destino podría representar tensión entre la emoción de compartir y la necesidad de planear.
Cuidado, vigila donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si proponemos votar o elegir una fecha, intentamos transformar las ideas en acuerdos, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien impone su destino, quizá sentimos que nuestra opinión no cuenta si cada persona aporta una preferencia y escuchamos, vemos una negociación que puede ser agradable aunque aún no haya resultado, planear un viaje con amigos sin elegir destino puede despertar ilusión y a la vez cansarnos de organizar nos fijamos en si disfrutamos de las posibilidades o discutimos porque nadie decide, podemos disfrutar de imaginar posibilidades y, al mismo tiempo, frustrarnos por no avanzar el sueño puede reflejar la diferencia entre entusiasmarse con un plan y concretarlo.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los mapas, los presupuestos y las fechas disponibles muestran decisiones que todavía no hemos ordenado podemos sentir que abundan las ideas, pero nos falta acordar una prioridad común, no es lo mismo organizar un viaje sin destino que perder el rumbo durante uno iniciado en la planificación todavía podemos elegir, durante el recorrido sentimos las consecuencias de no saber hacia dónde vamos.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo no llores porque terminó; sonríe porque ocurrió, valorar los buenos recuerdos ayuda a aceptar los finales y que que los planes compartidos podrían avanzar sin que exista todavía un acuerdo verdadero. Si proponíamos un destino concreto, quizá descubramos quién desea participar de verdad.
~ María García. ~
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