
Podemos aprovechar los espacios nuevos sin dejar de reconocer lo que extrañamos, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso caminamos por calles conocidas y nos sorprende que no haya ningún coche estacionado, aunque los edificios y las aceras sean los de siempre.

Hacer camino, recorremos las calles de nuestro barrio y todo parece conocido, salvo por una ausencia: No hay coches aparcados. Los bordillos están libres, se ven más fachadas y quizá escuchamos nuestros pasos con una claridad desacostumbrada. Un cambio sencillo en el paisaje habitual puede hacernos descubrir cuánto dependemos de referencias que apenas miramos. Si disfrutamos del espacio, tal vez apreciamos la posibilidad de caminar sin obstáculos, si el silencio nos inquieta, podríamos buscar una causa, como unas obras o una prohibición de estacionar.
No es lo mismo un barrio vivo y despejado que uno donde tampoco aparecen vecinos. Podemos aprovechar para cruzar una plaza, buscar nuestro vehículo o comprobar si reconocemos las mismas tiendas. Una calle sin vehículos puede dejarnos ver fachadas que antes quedaban ocultas, pero también dificultar que sepamos dónde aparcamos. Si reconocemos el barrio por sus comercios y árboles, descubrimos qué referencias utilizamos para orientarnos además de los coches que suelen ocuparlo.
Desde una lectura psicoanalítica, un barrio sin coches aparcados podría representar deseo de despejar obstáculos habituales o extrañeza ante el cambio.
Cuidado, Observa por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, paseamos, buscamos un vehículo conocido o comprobamos si seguimos en la misma zona, el cambio altera nuestras referencias cotidianas, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si encontramos a un vecino, podemos preguntarle qué ha pasado, si nadie aparece, la sensación de aislamiento puede pesar más que la falta de coches, si disfrutamos de las calles despejadas, valoramos el silencio y la libertad, si creemos que ha ocurrido una emergencia, buscamos una explicación para el cambio, podemos imaginar cómo sería un entorno cotidiano sin algo que normalmente ocupa espacio la ausencia puede producir calma o extrañeza según nuestra relación con ese lugar.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las plazas de aparcamiento vacías, las aceras más visibles y el silencio de motores transforman un escenario que normalmente reconocemos enseguida, no es un aviso sobre nuestro automóvil: Podría relacionarse con obras, cambios de tráfico o recuerdos de un día en que el barrio estaba especialmente tranquilo.

Los sueños también pueden ser mensajes de angueles guias, este nos puede estar diciendo todo logro comienza con la decisión de intentarlo, la acción empieza con una elección consciente y que que un cambio en el vecindario podría alterar una rutina que parecía inamovible. Si caminábamos con libertad, quizá descubramos ventajas en una transformación inicialmente extraña.
~ María García. ~
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