
Acerquémonos a lo nuevo sin exigir explicaciones inmediatas, es importante tener mente critica, y nuestro erebro está hecho para callar lo que nos nos interesa o nos duele oir, a veces hay que abrirse y escuchar, en este caso paseamos por una calle que sabemos que no conocemos y, sin embargo, sentimos que podríamos orientarnos perfectamente por ella.

Como si fuera de toda la vida, reconocer con absoluta seguridad una calle que sabemos no haber visitado reúne una sensación de familiaridad con un dato que la contradice. La confianza que sentimos no demuestra que exista un recuerdo oculto: Nuestra mente puede combinar fachadas, cruces y escenas vistas en momentos distintos. Un balcón semejante al de otra ciudad o un comercio al final de la calle pueden bastar para que todo parezca conocido.
Si caminamos y cada giro coincide con lo imaginado, quizá disfrutamos de la intuición, si una esquina rompe el recorrido, podemos comprobar que aquella certeza era provisional. Preguntar a un acompañante puede aportarnos contexto, pero no garantiza una memoria compartida. El sueño invita a distinguir la experiencia subjetiva de conocer algo de las pruebas que necesitaríamos para afirmarlo.
Reconocer una calle jamás visitada puede reflejar la mezcla de curiosidad y familiaridad con experiencias nuevas.
Cuidado, mira donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, caminamos para comprobar si la distribución coincide con nuestra impresión, miramos nombres de calles y buscamos detalles que expliquen esa familiaridad si nos desorientamos después de un cruce, la certeza inicial puede desaparecer, por ejemplo:
- Sabemos dónde está la plaza antes de verla: La sensación de orientación puede surgir de referencias reconstruidas, aunque no recordemos haber estado allí.
- Una fachada nos recuerda una fotografía antigua: Reconocemos un detalle familiar y quizá lo extendemos mentalmente al conjunto de la calle.
- Al girar una esquina dejamos de saber el camino: La seguridad inicial se vuelve más flexible cuando aparece información que no encaja con nuestra impresión.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien nos acompaña, podemos preguntarle si estuvo allí con nosotros otra persona puede reconocer la calle por motivos propios, lo que no confirma que nuestros recuerdos coincidan, si la sensación resulta agradable, predomina la confianza si nos inquieta no saber de dónde viene el recuerdo, puede pesar la incertidumbre, podemos estar mezclando detalles de lugares reales para construir una falsa familiaridad, algo habitual en la experiencia de soñar también puede reflejar nuestra curiosidad ante una situación nueva que no parece tan extraña.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la fachada de una esquina, un balcón antiguo o un adoquinado particular pueden haber aparecido en fotografías o películas a veces reconocemos la combinación de elementos más que un lugar real y único, no significa necesariamente una vida pasada o una premonición se distingue de volver a una calle conocida porque estamos seguros de no haberla visitado, aunque la escena nos provoque familiaridad.

Muchas veces habras escuchado que los sueños son mensajes de guías espirituales, este nos puede estar diciendo lo malo no es vivir en las nubes, sino bajar, tus metas son más grandes que tus miedos y que que una situación nueva podría despertarnos una intuición de familiaridad difícil de explicar. Si reconocíamos una tienda concreta, quizá una conversación nos ayude a relacionarla con un recuerdo.
~ María García. ~
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