
Concentrémonos en lo que sí podemos hacer, averiguar que quieres en la vida no siempre es tarea sensilla, nuestra mente está llena de patrones aprendidos, lo que vimos, lo que nos contaron, a a veces es dificl encontrarnos a nostros mismo en ese caos, en este caso subimos en un ascensor con otras personas y de repente se apagan las luces, aunque seguimos dentro.

Las apariencias engañan, quedarnos a oscuras en un ascensor con varias personas puede resultar más inquietante por la falta de información que por la propia oscuridad. Todos compartimos un espacio reducido y dependemos del mismo sistema para salir, pero no reaccionamos igual. Podemos intentar calmar a quien se asusta, buscar el botón de alarma o escuchar si el ascensor sigue moviéndose.
Si alguien grita, la tensión colectiva se contagia, si el grupo coopera, encontramos apoyo en una situación en que nadie controla las luces. No es un aviso de accidente: Puede reunir recuerdos de cortes de electricidad, aglomeraciones y momentos en que debemos actuar coordinados sin ver con claridad.
La oscuridad en el ascensor lleno puede condensar ansiedad por no controlar una situación junto a desconocidos.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, buscamos el botón de alarma, utilizamos la luz del teléfono o preguntamos si alguien necesita ayuda podemos escuchar si el ascensor sigue desplazándose y comprobar si las puertas se abren, evitando asumir que un apagón significa necesariamente que haya quedado bloqueado, por ejemplo:
- Una persona enciende la linterna del móvil: Una solución pequeña devuelve orientación a todo el grupo sin resolver aún la avería.
- Oímos instrucciones desde fuera: Podemos tolerar la espera cuando conocemos qué están haciendo para ayudarnos.
- Los pasajeros discuten entre sí: La reacción colectiva se convierte en una dificultad añadida al fallo técnico.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, una persona puede tranquilizar a los demás, otra ponerse nerviosa y alguien acercarse demasiado al intentar alcanzar los controles si hay niños o personas mayores, quizás nos fijemos primero en cómo están la diversidad de reacciones resulta tan importante como el apagón, si hablamos para comprobar que todos están bien, buscamos afrontar la incertidumbre de manera compartida, podemos sentir vulnerabilidad cuando dependemos de un sistema que no controlamos y tampoco disponemos de espacio para movernos la compañía puede tranquilizarnos o aumentar la tensión, según cómo reaccionen los demás.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el panel de botones apenas visible, el zumbido del motor y el reducido espacio entre los pasajeros hacen tangible la situación la luz de emergencia, si aparece, cambia mucho la experiencia: Permite reconocer las caras y localizar la salida sin depender de una pantalla, se diferencia de quedarse encerrados solos en un ascensor: Compartimos un contratiempo en un espacio donde todos dependemos de la misma puerta el sueño puede recuperar sensaciones de aglomeración, averías o pérdida breve de iluminación, sin anticipar un accidente.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo nuestras acciones adquieren sentido cuando también contribuyen al bienestar común, vivir en sociedad implica reconocer las necesidades de otras personas y que que una incidencia en un espacio compartido podría generar nervios aunque dure poco. Si alguien conservaba la calma en el ascensor, su ayuda facilitará una salida ordenada.
~ María García. ~
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