
Podemos decidir cuándo abrir nuestro espacio y cuándo cerrarlo, intentar mantener todo el dia el mismo ritmo es imposible, no puedes exigirte un rendimiento continuo sn terminar frutstrado o frutrada, en este caso nos detenemos ante la puerta de nuestra vivienda, la abrimos, la cerramos o comprobamos si está bien asegurada.

Poner la casa en orden, nos detenemos ante la puerta de nuestra casa y comprobamos quién puede entrar y cuándo queremos cerrarla. Al reconocer el lugar, la escena suele sentirse más personal que una puerta cualquiera: Detrás quedan nuestras pertenencias, nuestro descanso y las personas con las que convivimos. Si volvemos y encontramos abierta la entrada, importa si alguien nos esperaba o si tememos que haya entrado un desconocido. Si recibimos visitas con alegría, abrirla puede ser un gesto de acogida. La privacidad no exige mantener siempre a los demás fuera, sino poder decidir con quién compartimos nuestro espacio.
Podemos revisar la cerradura, entregar una copia de la llave a alguien de confianza o pedir que llamen antes de pasar. Estas acciones reflejan situaciones muy diferentes. El sueño puede recordar la costumbre de comprobar si cerramos al salir o una conversación reciente sobre convivencia. Si abrimos al oír el timbre y descubrimos que esperábamos a otra persona, la sorpresa cambia la acogida sin que la puerta haya dejado de ser nuestra. Una conversación sobre horarios de visita o sobre quién conserva una copia de las llaves puede ayudarnos a establecer normas de convivencia que respeten tanto el afecto como la intimidad.
La puerta de nuestra casa podría simbolizar la forma en que regulamos intimidad, visitas y protección.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, abrir a alguien puede expresar disposición al contacto echar el cerrojo puede acompañar la necesidad de descanso o privacidad, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si compartimos nuestra casa con alguien, su forma de usar la puerta puede hacernos sentir seguridad o invasión si una visita llama antes de entrar, quizá valoramos que respete nuestros límites, si la cerradura funciona, podemos notar tranquilidad, si no encaja la llave, quizá sentimos que algo habitual se ha vuelto difícil, podemos estar pensando en los límites entre nuestra intimidad y lo que dejamos entrar desde fuera la emoción del sueño depende de si nos sentimos seguros.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño si reconocemos a quien llama, nuestra relación con esa persona puede explicar la escena, la puerta de casa marca el paso entre intimidad y mundo exterior si está abierta y nos sentimos bien, puede representar acogida, si no podemos cerrarla, quizá expresamos necesidad de privacidad.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo el tiempo que desperdiciamos no vuelve cuando finalmente comprendemos su valor, cuidar nuestras horas es una forma de respetar nuestra propia vida y que que una modificación en el hogar o en la familia podría afectar a nuestra sensación de seguridad. Si la puerta de casa cambiaba, quizá tengamos que revisar quién entra y sale de nuestra vida.
~ María García. ~
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