
Podemos guardar nuestros recuerdos y conocer los cambios sin negarlos, averiguar que quieres en la vida no siempre es tarea sensilla, nuestra mente está llena de patrones aprendidos, lo que vimos, lo que nos contaron, a a veces es dificl encontrarnos a nostros mismo en ese caos, en este caso recorremos las calles del barrio donde vivimos y buscamos la plaza de siempre, pero ha desaparecido o ya no sabemos llegar.

Dar en el clavo, caminamos por las calles de nuestro barrio y, cuando buscamos la plaza que conocíamos de memoria, no la encontramos. La desaparición afecta a un punto de referencia con el que organizábamos tanto el espacio como nuestros recuerdos. Una tienda o una fachada puede seguir en su sitio y, aun así, el recorrido deja de tener sentido porque falta el centro hacia el que íbamos.
Podemos relacionar la escena con cambios urbanos reales, con visitas a lugares de la infancia o con la dificultad de reencontrar una etapa tal como la recordamos. Si preguntamos a un vecino, tal vez contrastemos nuestra memoria, si insiste en que nunca hubo una plaza, lo desconcertante es que ni siquiera podemos confirmar la pérdida. No hace falta idealizar el pasado: Podemos aceptar que un lugar cambie y conservar el significado que tuvo.
Desde una lectura psicoanalítica, no reconocer la plaza de nuestro antiguo barrio podría representar miedo a perder vínculos con la propia historia.
Cuidado, vigila donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos dar varias vueltas, buscar la entrada por otra calle o preguntar a alguien dónde se encuentra la plaza si llevamos un recuerdo muy preciso, tal vez comparemos mentalmente el lugar actual con el antiguo, por ejemplo:
- En su lugar hay un edificio nuevo: El cambio material confronta nuestros recuerdos con el paisaje actual.
- Un vecino asegura que la plaza nunca existió: Podemos sentirnos solos al intentar confirmar una referencia compartida.
- Encontramos la plaza por otra calle: Recuperamos el vínculo con el lugar aunque debamos abandonar el trayecto habitual.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si nos cruzamos con vecinos de entonces, podemos pedirles ayuda para reconstruir el recorrido si ellos aseguran que nunca existió la plaza, la escena puede volverse más desconcertante que una simple reforma urbana, si reconocemos a los vecinos pero no las calles, el vínculo con las personas puede seguir siendo más fuerte que el vínculo con el lugar, tal vez estemos revisando recuerdos de una época que ya no encaja con nuestra vida actual no encontrar un lugar tan familiar puede expresar la distancia entre lo que tenemos en la memoria y lo que ha cambiado.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño una fuente que recordábamos, los bancos o un quiosco pueden servirnos de referencia, incluso si ya no están el sueño puede mantener intactos algunos detalles y cambiar justo el espacio que organizaba nuestros paseos, las ciudades cambian y los recuerdos de sus calles no siempre permanecen exactos este sueño se diferencia de perderse en un sitio nuevo: Conocemos el barrio, pero ha desaparecido el lugar que buscábamos.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo la serenidad llega cuando aceptamos lo que no podemos cambiar, la aceptación reduce gran parte del sufrimiento innecesario y que que una visita a nuestro pasado podría mostrar cuánto ha cambiado un lugar que creíamos inmutable. Si preguntábamos por la antigua plaza, tal vez recuperemos un recuerdo a través de alguien que aún vive allí.
~ María García. ~
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