
Podemos preguntar qué significa para quien lo hizo, en la vida nada es bueno o malo del todo, hasta el final de la historia no sabras si aquello que te pasa es para bien o para mal, en este caso un niño se acerca orgulloso y nos muestra un dibujo que acaba de hacer.

De tal palo, tal astilla, un niño nos enseña orgulloso un dibujo recién terminado y espera nuestra reacción. Tal vez vemos una casa con ventanas enormes, varios animales o personas representadas con colores que no reconocemos. La escena puede recordarnos que prestar atención al esfuerzo de otra persona no exige comprender inmediatamente qué quiso representar. Si preguntamos quién aparece o qué sucede en la imagen, damos espacio para que nos lo explique sin imponer una lectura adulta. Un comentario precipitado sobre si está bien o mal puede apagar su entusiasmo, mientras observar un detalle concreto demuestra interés.
En una cocina durante una reunión familiar, quizá debemos apartar por un momento otra conversación, en un aula, el dibujo forma parte de un proceso de aprendizaje. El sueño puede nacer de la convivencia con niños o de recuerdos propios de cuando buscábamos que alguien mirara nuestras creaciones. Quizá el niño no busca que adivinemos qué ha dibujado, sino que nos detengamos a mirar los colores o que le preguntemos por una figura. La escena subraya cómo una atención breve y concreta puede importar más que una alabanza apresurada.
El dibujo que nos muestra un niño podría reflejar el deseo de atender una emoción expresada sin palabras.
Cuidado, mantente atento a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si le hacemos preguntas sobre el dibujo, nos interesamos por su manera de ver las cosas, por ejemplo:
- No entendemos qué aparece en el papel: Preguntar al niño antes de adivinar evita sustituir su imaginación por la nuestra.
- Nos lo muestra durante una reunión concurrida: Hacer una pausa breve puede tener para él más valor que una alabanza distraída.
- Quiere colgarlo en una pared: Reconocer su esfuerzo mediante un lugar visible puede reforzar la satisfacción que ya siente.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, la relación con el niño puede convertir la escena en un recuerdo afectivo, el niño acerca el papel con la ilusión de que lo miremos podemos reconocer personas, animales o una casa, aunque algunos trazos sean difíciles de interpretar sin que nos explique qué representan, podemos conectar con la creatividad sencilla o recordar la importancia de prestar atención a los esfuerzos de alguien cercano.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los colores elegidos, las figuras desproporcionadas y un nombre escrito al pie aportan pistas sobre lo que quiso representar preguntar antes de adivinar puede evitar que confundamos un árbol con una persona, no hace falta buscar mensajes ocultos en cada color la escena puede recordar la atención que merece una creación infantil y la diferencia entre observar el papel desde fuera y escuchar a quien lo hizo.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo la precipitación puede llevarnos a aceptar conclusiones que todavía no hemos comprobado, examinar las pruebas evita errores innecesarios y que que las palabras sinceras de alguien más joven podrían revelar una preocupación familiar. Si guardamos el dibujo, quizá recordemos un detalle que otros hayan pasado por alto.
~ María García. ~
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