
Mira tu presente sin compararlo constantemente con una versión anterior, en un mundo donde el subconsiente se crea mediante patrones aprendidos y el 70 de los que hacermos lo hacemos inconsientemente, hay que preguntarse que es lo que hemos aprendido, en este caso nos observamos en un espejo y descubrimos que nuestro rostro parece haber envejecido varias décadas.

El tiempo no perdona, nos acercamos al espejo y encontramos un rostro mucho más envejecido del que esperamos ver: Arrugas profundas, cabello gris o una mirada que nos resulta familiar y extraña a la vez. El impacto nace de encontrarnos de golpe con una versión de nosotros mismos para la que no hemos vivido conscientemente los años intermedios. Si nos reconocemos en los gestos, podemos sentir continuidad y hasta curiosidad por esa posible etapa. Si apenas identificamos nuestra expresión, quizá intentamos comprobar si el espejo está deformado o si el resto del cuerpo también ha cambiado.
La escena puede invitar a pensar en cómo imaginamos el paso del tiempo y qué aspectos de nuestra identidad creemos que deberían permanecer, sin reducirla a miedo a envejecer. También pueden influir conversaciones recientes sobre edad, cuidados familiares o responsabilidades. Si otra persona nos trata con naturalidad, el desconcierto puede disminuir, si nos mira con extrañeza, nos preocupamos por cómo somos percibidos. El sueño no predice nuestra apariencia futura, sino que nos permite observar las emociones que despierta ese contraste.
Vernos mayores en el espejo puede expresar inquietud por el paso del tiempo o por una identidad que sentimos evolucionar deprisa.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, nos acercamos, tocamos nuestras mejillas o comprobamos si el reflejo cambia, importa si sentimos miedo, curiosidad o aceptación, por ejemplo:
- Reconocemos nuestra sonrisa pese a las arrugas: La continuidad de un gesto conocido puede resultar tranquilizadora dentro de una transformación extrema.
- El espejo cambia solo nuestro rostro: Comprobar las manos o la ropa aumenta la extrañeza y nos hace buscar una explicación al contraste.
- Un familiar nos reconoce sin sorprenderse: Su reacción puede aportar aceptación allí donde nosotros todavía intentamos acostumbrarnos a la imagen.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien nos reconoce como siempre, quizá nos alivia, si comenta nuestra apariencia, puede aparecer preocupación por la opinión ajena, reconocer nuestros ojos a pesar de la edad puede expresar continuidad entre quienes fuimos y quienes somos, podemos estar pensando en el paso del tiempo, en cómo hemos cambiado o en responsabilidades que nos hacen sentir mayores si la imagen nos inspira calma, quizá reconocemos experiencia, si nos asusta, tememos perder oportunidades.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las canas, las arrugas y la luz del espejo crean una imagen de otra edad, ningún detalle permite predecir cómo vamos a envejecer, no significa que estemos enfermos ni que vayamos a cambiar de golpe: Puede expresar conciencia del paso del tiempo o recuerdos de familiares mayores.

Este sueño también puede tratrde de un mensage de ayuda de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo la libertad aumenta cuando dejamos de actuar únicamente por impulsos que no comprendemos, reflexionar sobre nuestros deseos amplía nuestras posibilidades de elección y que que un encuentro o responsabilidad podría obligarnos a pensar antes de tiempo en el paso de los años. Si aceptábamos nuestro reflejo, quizá tomemos una decisión prudente sobre algo que queremos conservar.
~ María García. ~
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