
Conserva lo que te sirve sin coleccionar todas las ausencias, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso en un mercado encontramos un puesto donde se ofrecen objetos relacionados con momentos de nuestra vida.

Hacer de la necesidad virtud, recorremos un mercado y encontramos fotografías, juguetes o cartas que reconocemos como partes de nuestra propia historia. El vendedor los trata como mercancía, mientras que para nosotros contienen recuerdos que no se reducen al precio de una etiqueta. Si un objeto nos pertenecía, quizá nos preguntamos cómo llegó allí, si solo se parece a uno de nuestra infancia, podemos sentir una nostalgia agradable sin necesidad de comprarlo. El valor personal de un recuerdo puede ser distinto de su valor material y no siempre necesitamos poseer el objeto para conservar lo vivido.
Podemos elegir recuperar una fotografía, hablar con quien atiende el puesto o decidir que algunas cosas pueden quedarse donde están. Si los recuerdos de otras personas también se venden, quizá nos impresiona imaginar las historias detrás de cada pieza. La escena puede proceder de un mercadillo real, de ordenar cajas antiguas o de ver fotografías familiares. Elegir una pieza entre tantos recuerdos puede ayudarnos a distinguir lo que conservaríamos de lo que solo nos conmueve al verlo. El valor de aquel mercado quizá está más en las historias que imaginamos que en poseer todos sus objetos.
Un mercado de recuerdos podría evocar el deseo de elegir qué partes del pasado conservar y cuáles dejar atrás.
Cuidado, mira tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos preguntar el precio de un objeto, intentar averiguar de dónde salió o decidir que no necesitamos comprarlo para recordarlo si alguien se lleva uno antes, quizá nos sorprenda que tenga valor para otra persona, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, el vendedor podría describir nuestros recuerdos como si fueran objetos comunes, sin conocer lo que significaron si nos acompaña alguien que aparece en una fotografía, puede reconocer la escena de forma diferente, los objetos expuestos parecen pertenecer a nuestra historia: Una entrada antigua, un juguete conocido o una fotografía que creíamos privada lo extraño es encontrarlos etiquetados como mercancía, podemos estar revisando qué recuerdos queremos conservar y cuáles ya no tienen el mismo valor la escena puede surgir de haber visto fotografías, cajas antiguas o mercadillos.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el objeto que escogemos suele aportar más contexto que la idea de comprar recuerdos en sí, no implica que nuestros recuerdos estén literalmente a la venta la escena mezcla la costumbre de rebuscar objetos en mercados con la sorpresa de reconocer algo íntimo entre cosas ajenas.

Ateneder a los sueños muchas veces puede ser importante ya que peuden tratarse de mensaje s de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo no necesitamos una vida larga para construir una vida valiosa, importa más cómo aprovechamos nuestros días que cuántos acumulamos y que que una compra o reunión podría devolvernos recuerdos útiles de otra época. Si el puesto vendía objetos familiares, quizá encontremos una pista sobre alguien que perdimos de vista.
~ María García. ~
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