
Haz espacio para una satisfacción cotidiana, intentar mantener todo el dia el mismo ritmo es imposible, no puedes exigirte un rendimiento continuo sn terminar frutstrado o frutrada, en este caso vemos, pelamos o comemos una mandarina.

Sacarle el jugo a la vida, una mandarina ofrece un placer sencillo, pero su interés en el sueño depende de cómo nos relacionamos con algo pequeño que requiere apenas unos minutos de atención. Pelarla, compartir sus gajos o descubrir que no está madura pueden mostrar maneras distintas de acercarnos a las satisfacciones cotidianas. Hay ocasiones en las que posponemos descansos modestos porque esperamos una recompensa mayor o porque nos incomoda interrumpir una tarea.
Si comemos la mandarina con calma, tal vez estamos permitiéndonos disfrutar sin justificar ese tiempo como productivo. Si la ofrecemos a alguien, el gesto puede hablar de una forma de cuidado que no exige grandes sacrificios. No necesitamos atribuir a la fruta propiedades espirituales ni un significado fijo de abundancia. Su utilidad interpretativa reside en observar si recibimos con agrado algo accesible o si lo estropeamos por impaciencia, distracción o exigencia excesiva.
Pelar una mandarina puede representar el disfrute de un placer sencillo y accesible.
Cuidado, ten cuidado con tus alrededores, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si la pelamos gajo a gajo, disfrutamos de un gesto pausado si la compartimos, puede tratarse de una pequeña muestra de cercanía, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si nos recuerda a alguien, esa asociación personal puede ser más relevante que cualquier simbolismo general, una mandarina jugosa puede resultarnos agradable, una seca o amarga puede decepcionarnos, podemos relacionarla con un placer sencillo o con la necesidad de hacer una pausa breve en medio de las obligaciones.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el olor de la piel y la facilidad para separar los gajos pueden hacer el sueño muy reconocible, su olor y sabor pueden proceder de recuerdos de invierno o de una fruta que hemos comido recientemente.

Algunos sueños también pueden ser persibidos como mensajes del universo o de guías espirituales, este nos puede estar diciendo la felicidad crece cuando se comparte, los momentos felices suelen ser mejores en compañía y que que un gesto pequeño y agradable podría suavizar una noticia difícil. Si compartíamos la mandarina, una reconciliación quizá nazca de una atención sencilla.
~ María García. ~
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