
Distingue el recuerdo de la relación actual, a veces la resignación es lo úncio que queda, dejar de luchar contra lo que ya no te hace bien tambien es una desición valiente, en este caso aparece nuestro hermano o vivimos una escena en la que ocupa un papel principal.

Donde hay confianza, da asco, soñamos con nuestro hermano en una escena que puede mezclar la relación actual con la manera en que convivíamos de pequeños. La cercanía entre hermanos suele tener una historia propia: Una broma que fuera de la familia no se entendería, una rivalidad concreta o una costumbre de ayudarnos. Si volvemos a jugar en una casa antigua, quizá recuperamos gestos y palabras de aquella época, si discutimos siendo adultos por una decisión familiar, importa qué asunto estaba en juego y si logramos escucharnos.
Verlo en una situación de riesgo puede angustiarnos aunque no exista ninguna señal de peligro real. Si hace tiempo que no hablamos, el encuentro soñado puede despertar ganas de saber cómo está, sin indicar lo que él piensa de nosotros. Para valorar la escena necesitamos recordar qué hacíamos juntos y cómo es hoy nuestra relación, no aplicar una idea fija de fraternidad.
En una lectura psicoanalítica, un hermano puede despertar recuerdos de rivalidad y complicidad que siguen influyendo en cómo buscamos reconocimiento.
Cuidado, estate atento a por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, hablar, discutir, protegerlo o buscarlo si se pierde cambia la experiencia, por ejemplo:
- Jugamos con nuestro hermano en la casa donde crecimos: Pueden reaparecer bromas y formas de entendernos que pertenecen a una época concreta.
- Discutimos por la organización de un cuidado familiar: La tensión puede venir de repartir tareas y sentir que no se han escuchado todas las propuestas.
- Nos reencontramos tras mucho tiempo sin hablar: La emoción puede invitarnos a pensar si deseamos recuperar contacto, sin suponer que él lo está esperando.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, lo importante es cómo ha sido nuestra relación, no una idea general sobre los hermanos, lo relevante suele ser cómo nos tratamos y si reconocemos la relación habitual entre nosotros, podemos relacionarlo con la historia familiar, rivalidades antiguas, complicidad o preocupación por cómo está si no tenemos hermanos, quizá el personaje cumple una función simbólica de cercanía.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la edad que tiene en el sueño y detalles de su infancia pueden no coincidir con el presente, si ha fallecido, su aparición puede vincularse con memoria y duelo, no con premoniciones.

En muchas culturas se cree que algunos de nustros sueños son un mensaje de nuestros angeles, este nos puede estar diciendo la curiosidad intelectual pierde fuerza cuando dejamos de cuestionar lo aparentemente evidente, investigar nuestras creencias puede abrir caminos nuevos y que que un hermano podría pedirnos ayuda en una decisión que no sabe compartir. Si conversábamos sin discutir, un malentendido familiar perderá importancia.
~ María García. ~
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