
Podemos recibir compañía sin renunciar a nuestros límites, intentar mantener todo el dia el mismo ritmo es imposible, no puedes exigirte un rendimiento continuo sn terminar frutstrado o frutrada, en este caso encontramos un gato acostado, jugando o caminando sobre nuestra cama.

Tener buen corazón, encontramos un gato sobre nuestra cama, instalado en el lugar donde descansamos y bajamos la guardia. Si su presencia nos agrada, podemos reconocer el valor de una compañía que no exige conversación ni actividad constante. Quizá necesitamos momentos de cercanía tranquila en lugar de encuentros llenos de compromisos. Pero si no queremos animales en la cama, la misma escena puede provocar una molestia legítima: Compartir afecto no significa renunciar a nuestras costumbres ni a la intimidad.
El sueño permite observar cómo establecemos límites con aquello que también nos gusta. Si tratamos de mover al gato y vuelve una y otra vez, quizá la dificultad no está en el animal, sino en nuestra manera de pedir espacio sin sentirnos culpables. Si el gato es desconocido, cambia la relación entre confianza y permiso. No hace falta convertirlo en símbolo de una pareja o de un visitante futuro. Importa cómo nos sentimos cuando alguien ocupa un lugar reservado para nuestra comodidad.
El gato en nuestra cama podría representar el deseo de afecto acompañado de una necesidad de independencia.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, acariciarlo, apartarlo o cambiar las sábanas muestra cómo reaccionamos ante esa presencia, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si acariciamos al gato en nuestra cama, podemos vivirlo como compañía y descanso si nos impide dormir, quizá sentimos que una responsabilidad invade nuestro espacio íntimo importa más nuestra reacción que el hecho de que el gato esté allí, un gato dormido suele generar calma, uno que araña puede inquietarnos, podemos relacionarlo con compañía y afecto si disfrutamos de los gatos si no queremos animales sobre las sábanas, la misma escena puede hablar de límites domésticos o de una pequeña invasión de nuestro espacio.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño si convivimos con gatos, puede ser un recuerdo de algo habitual, un gato en nuestra cama puede representar compañía y confort si nos gusta tener animales cerca si no nos deja dormir, la misma escena puede reproducir una molestia doméstica.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo lo mejor está por venir, no vas a dominar el resto de tu vida en un día. Relájate y que que alguien independiente podría buscar nuestra cercanía después de una temporada distante. Si el gato dormía tranquilo, una relación reservada quizá gane confianza sin necesidad de grandes declaraciones.
~ María García. ~
Si necesitas más información, quieres hacer alguna aclaración o contarnos tu sueño, no dudes en dejarnos un comentario. Estamos aquí para ti.
