
Permitámonos expresar emociones sin acomodarlas siempre a la mirada ajena, aprendimos a desconfiar, la edad nos hizo tropezar con muchas personas y no todas eran buenas pero lo importante es quieres tú, en este caso posamos para una fotografía y la persona que maneja la cámara nos pide sonreír una y otra vez porque no le convence el resultado.

Poner buena cara, posamos ante una cámara y el fotógrafo nos pide que volvamos a sonreír porque la expresión anterior no le convence. Repetimos el gesto hasta notar que se vuelve rígido y nos resulta cada vez menos espontáneo. La dificultad no está en que no sepamos sonreír, sino en producir bajo instrucciones una emoción visible que quizá ya no coincide con lo que sentimos. En un estudio profesional aceptamos cierto número de indicaciones, durante una celebración familiar, las repeticiones pueden interrumpir una conversación agradable.
Si el fotógrafo nos enseña las imágenes, quizá descubrimos que busca una iluminación mejor y no está criticando nuestra cara. Podemos proponer una foto mientras hablamos o descansamos de la pose. Si estamos acompañados, las otras personas también pueden cansarse y aumentar la tensión del momento. El sueño puede recuperar sesiones fotográficas, retratos escolares o celebraciones donde se insiste en repetir una imagen. No anuncia que vayamos a decepcionar a nadie: Muestra la diferencia entre estar a gusto y tener que demostrarlo de una manera concreta para la cámara.
La sonrisa repetida para la cámara puede simbolizar presión para mostrar alegría aunque no la sintamos.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si pedimos una foto más espontánea, podemos querer mostrarnos con mayor naturalidad, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, una amistad que posa con nosotros puede reírse y romper la tensión, si estamos solos ante un fotógrafo profesional, tal vez intentemos preguntarle qué espera exactamente la manera en que nos corrige importa más que su identidad, el fotógrafo nos pide una y otra vez que repitamos la sonrisa, quizá porque salimos con los ojos cerrados o porque busca una expresión concreta tras varios intentos, mantener el gesto puede resultarnos artificial, podemos sentir que se nos exige mostrar una emoción que no coincide con lo que vivimos la repetición puede reflejar la distancia entre nuestra experiencia y la imagen que otros esperan.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la cámara, el disparador, el trípode y la pantalla donde revisan las fotografías permiten entender por qué se repite la toma si una luz nos deslumbra, quizá no consigamos mirar al objetivo con naturalidad, no significa que nuestra apariencia sea insuficiente puede recuperar experiencias con retratos preparados y la diferencia entre una expresión espontánea y la que tratamos de reproducir para una cámara.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo la libertad consiste en ser dueños de nuestra propia vida, la verdadera independencia nace de las decisiones personales y que que nos pidan aparentar entusiasmo en una ocasión pública cuando todavía no hemos resuelto una preocupación. Si el fotógrafo nos hacía sonreír una y otra vez, quizá debamos decidir qué imagen queremos compartir y qué preferimos reservar.
~ María García. ~
Si necesitas más información, quieres hacer alguna aclaración o contarnos tu sueño, no dudes en dejarnos un comentario. Estamos aquí para ti.
