
Permítete aprender sin exigirte perfección, saber que no eres tu cuerpo, sabes que no eres tus pensamientos, sabes que no eres tus recuerdos, pero a caso ¿Sabes quien eres?, en este caso acudimos a clase y descubrimos que estamos en un aula distinta de la que nos corresponde.

Dar el primer paso, entramos en un aula y advertimos que no corresponde a nuestro curso: Los libros son diferentes, el tema de la pizarra no encaja o los alumnos parecen de otra edad. Quizá tardamos unos segundos en comprenderlo y dudamos si interrumpir para preguntar. La incomodidad se produce al descubrir un error de ubicación en un espacio donde todos los demás parecen saber qué están haciendo. Si el profesor nos orienta sin dar importancia al incidente, podemos sentir alivio y llegar a nuestra clase.
Si empiezan a pedirnos respuestas sobre contenidos que no conocemos, tal vez intentamos disimular hasta que la exigencia resulta insostenible. No equivale a suspender un examen: Todavía no hemos sido evaluados, solo necesitamos confirmar dónde nos corresponde estar. Una confusión con horarios o grupos en la vida real puede explicar la escena. También podemos recordar nuestra etapa escolar y las dificultades de incorporarnos a un grupo nuevo. Importa si pedimos información a tiempo o si la vergüenza prolonga un error sencillo.
Lectura freudiana posible: La presión por cumplir expectativas y ser valorado, también la curiosidad ante una experiencia nueva.
Cuidado, mantente alerta por donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, preguntar dónde está nuestra clase señala la necesidad de orientación, no necesariamente inseguridad, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, un profesor puede detener la lección para preguntarnos a quién buscamos, mientras que los alumnos quizá nos hagan sitio sin extrañarse si vemos a antiguos compañeros, podemos empezar a dudar de qué curso nos corresponde realmente, entramos en un aula y reconocemos que el nivel, los libros o las actividades corresponden a otro grupo puede que seamos mayores que los alumnos o que la explicación del profesor nos resulte demasiado avanzada, lo que cambia el tono de la equivocación, podemos sentirnos fuera de lugar ante un cambio de grupo, de responsabilidades o de nivel de exigencia si nos adaptamos con facilidad, tal vez estemos más preparados para un entorno nuevo de lo que pensamos.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el número en la puerta, el horario pegado en la pared y los cuadernos sobre los pupitres nos permiten comprobar que estamos en la clase equivocada un uniforme o una disposición distinta de las mesas puede reforzar la sensación de desubicación, no equivale a suspender un examen: Aquí el problema es entrar en una clase que no nos corresponde puede surgir de recuerdos escolares muy concretos, de cambios de aula o de la incomodidad de interrumpir una actividad ajena.

Muchas personas piensan que los sueños también pueden ser debido a mensajes de nuestro angueles, este nos puede estar diciendo la honestidad no debería depender de que decir la verdad nos resulte conveniente, la integridad se demuestra especialmente cuando tiene un coste y que que una confusión de horarios podría llevarnos a una formación distinta de la que habíamos solicitado. Si el profesor aceptaba nuestra presencia en el aula equivocada, esa coincidencia quizá abra una posibilidad de aprendizaje útil.
~ María García. ~
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