
Celebremos el aprendizaje ajeno sin compararnos, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso enseñamos a otra persona movimientos básicos en el agua y, en poco tiempo, nos supera con facilidad.

Después de la tormenta viene la calma, enseñamos a nadar a una persona que pronto se mueve por el agua mejor que nosotros. El resultado muestra que nuestra ayuda ha servido, aunque el progreso del otro ya no siga el orden que esperábamos. Podemos sentir orgullo y cierta incomodidad si confundimos ser buenos maestros con mantener siempre una ventaja.
La escena es especialmente significativa cuando la persona aprende de nosotros en ámbitos familiares, laborales o deportivos. Si nos agradece la ayuda, quizá disfrutamos viendo su autonomía, si nos ridiculiza, aparece un conflicto distinto sobre el reconocimiento. El sueño permite separar nuestro mérito al acompañar un aprendizaje de la necesidad de seguir siendo quienes más saben.
Enseñar a nadar a quien nos supera puede reunir orgullo por ayudar y rivalidad al perder el papel de expertos.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, animarla a seguir nadando muestra que no necesitamos ser los mejores para aportar algo, por ejemplo:
- La persona nada con confianza y nos da las gracias: Podemos alegrarnos de una autonomía que ayudamos a desarrollar.
- Nos invita a seguirla y no alcanzamos su ritmo: La comparación puede ocultar que ambos estamos disfrutando del agua de manera distinta.
- Presume de superarnos delante de otros: El malestar nace del trato recibido, no del aprendizaje conseguido.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si enseñamos a un hijo, un amigo o nuestra pareja, la emoción puede variar: Orgullo por su autonomía, humor ante la comparación o miedo a que se aleje demasiado también importa si nos agradece la ayuda o sigue nadando sin darse cuenta, si disfrutamos del momento juntos, predomina el placer de compartir conocimientos, podemos estar aprendiendo a aceptar que una persona a la que ayudamos desarrolle habilidades propias y nos adelante puede surgir orgullo por su progreso o cierta inseguridad si lo vivimos como una comparación.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño una tabla de flotación, las líneas del fondo y el borde desde el que explicamos la patada son referencias de aprendizaje cuando la persona se aleja sin la tabla, vemos de forma clara que ya puede coordinar brazos y respiración por su cuenta, no se trata de perder una competición de natación: Partimos de un papel de ayuda y terminamos viendo que quien aprendía nos supera puede reunir recuerdos de enseñar una habilidad y aceptar que el aprendizaje no convierte a nadie en dependiente del maestro.

Este sueño también puede tratrde de un mensage de ayuda de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo forjamos las cadenas que llevamos en la vida, la vida es lo único que nos acompaña durante toda nuestra existencia y que que alguien a quien enseñamos podría avanzar más deprisa que nosotros en una actividad compartida. Si celebrábamos sus brazadas, quizá esa persona recuerde nuestra ayuda cuando llegue el momento de apoyarnos.
~ María García. ~
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