
Cuida el vínculo más allá de la celebración planeada, en un mundo donde el subconsiente se crea mediante patrones aprendidos y el 70 de los que hacermos lo hacemos inconsientemente, hay que preguntarse que es lo que hemos aprendido, en este caso preparamos una fiesta, colocamos la comida y esperamos a la persona cuyo cumpleaños celebramos, pero no aparece.

Darse contra un muro, hemos preparado una fiesta de cumpleaños para alguien y esa persona no llega. Las mesas están listas, los invitados quizá esperan y nosotros no sabemos si recoger, llamar o seguir celebrando. Lo doloroso puede ser haber invertido cariño en una forma concreta de encuentro y descubrir que no podemos decidir por el otro. A veces organizamos gestos pensando que serán bien recibidos sin haber comprobado si la persona quería participar de ese modo.
En otras ocasiones sí existía un acuerdo y lo que pesa es la falta de noticias, no la ausencia en sí. Si empezamos a pensar en todo el esfuerzo perdido, quizá mezclamos el valor del vínculo con los recursos que gastamos para expresarlo. El sueño invita a distinguir una decepción legítima de la conclusión de que no importamos. Podemos preguntar qué ha ocurrido, aceptar que el plan cambió y decidir qué hacer con lo preparado. Ninguna de esas opciones exige negar lo que sentimos.
Un cumpleaños sin homenajeado podría simbolizar esfuerzos por agradar que no encuentran destinatario.
Cuidado, presta atención por donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos llamarlo, esperar un poco más o explicar la situación a los invitados si decidimos celebrar igualmente, tratamos de aprovechar lo que hemos preparado si recogemos todo antes de tiempo, quizá nos resulte difícil aceptar que un plan importante haya cambiado, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si los invitados nos apoyan, nos sentimos menos responsables del desenlace si alguien nos culpa, quizá aparezca una sensación de injusticia cuando el homenajeado llega al final y ofrece una explicación, el sueño puede transformarse del disgusto en alivio o reconciliación, si los invitados se quedan a celebrar, podemos valorar lo compartido aunque falte alguien, si todos se marchan, destaca la decepción por unas expectativas que no se cumplen nos esforzamos en preparar una celebración para una persona que finalmente no aparece podemos sentir decepción, preocupación o enfado según si sabemos por qué falta si estamos seguros de que desconocía la fiesta, quizá el sueño refleje una sorpresa que no salió como habíamos imaginado, podemos sentir que dedicamos tiempo y cariño a una relación sin saber si nuestro esfuerzo será correspondido el sueño también puede recoger la preocupación muy concreta de organizar algo importante y que falle lo esencial.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la tarta, las velas encendidas, los regalos sin abrir y la comida que se enfría hacen visible la espera un móvil sin respuesta prolonga la incertidumbre si encontramos una nota de última hora, podemos reinterpretar la ausencia como un problema de comunicación, no confundimos que nadie asista a nuestro cumpleaños con organizar el de otra persona que falta aquí hemos preparado algo para alguien y no podemos compartirlo como esperábamos puede reflejar expectativas y planes recientes, sin indicar que esa persona vaya a rechazarnos.

Muchas veces habras escuchado que los sueños son mensajes de guías espirituales, este nos puede estar diciendo si no puedes ser poeta, sé el poema, vivir es intentarlo infinitas veces y que que una celebración organizada con ilusión deba aplazarse por la ausencia de su protagonista. Si el cumpleaños empezaba sin esa persona, quizá sea mejor averiguar qué ha ocurrido antes de interpretar su falta como desinterés.
~ María García. ~
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