
Aclaremos quiénes somos sin justificarnos en exceso, aprendimos a desconfiar, la edad nos hizo tropezar con muchas personas y no todas eran buenas pero lo importante es quieres tú, en este caso el dependiente nos saluda como si fuéramos un cliente habitual al que no conocemos.

Confundir churras con merinas, un dependiente que nos recibe como si fuéramos un cliente habitual, aunque no lo conocemos, crea una falsa familiaridad. No estamos necesariamente ante un rechazo de nuestra identidad, sino ante una cercanía que llega demasiado deprisa y se apoya en una historia que no compartimos. Podemos sentirnos incómodos si el vendedor habla con confianza de compras anteriores y parece esperar que sigamos la conversación. También podemos reaccionar con humor o aprovechar la ocasión para preguntarle por qué cree conocernos.
La situación ofrece una reflexión útil sobre cómo gestionamos las expectativas que otras personas depositan en nosotros: A veces seguimos una conversación para no contrariar, aunque el punto de partida sea falso. Si el dependiente intenta vendernos algo basándose en esos supuestos antecedentes, puede aparecer el deseo de recuperar nuestra libertad para elegir. Importa la diferencia con la confusión en la farmacia: Aquí no se trata principalmente de datos sensibles, sino del límite entre la cordialidad comercial y la intimidad que no hemos concedido.
Que nos confundan en una tienda podría activar dudas sobre cómo nos reconocen y qué imagen proyectamos.
Cuidado, Observa por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si aclaramos la confusión, quizá queremos que nos reconozcan por quienes somos, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si quien se equivoca reconoce enseguida el fallo, podemos continuar tranquilos si insiste pese a nuestras explicaciones, quizá nos sintamos obligados a defendernos ante personas que apenas nos conocen, cuando nos confunden con otra persona en una tienda, observamos qué nos atribuyen: Una compra, una devolución o una conversación anterior podemos sentir una molestia pequeña o la necesidad urgente de aclarar que no fuimos nosotros, podemos sentir extrañeza cuando alguien nos atribuye una identidad o una historia ajena la escena puede reflejar dudas sobre cómo nos perciben los demás.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño un ticket ajeno, un producto que no hemos elegido o el nombre que nos llaman hacen visible el error no es necesario que exista un mensaje oculto sobre nuestra identidad, ser confundidos con otra persona es distinto de no reconocernos en un espejo aquí seguimos sabiendo quiénes somos, el desconcierto nace de lo que los demás creen sobre nosotros.

Algunos sueños también pueden ser persibidos como mensajes del universo o de guías espirituales, este nos puede estar diciendo aprender requiere humildad para admitir que todavía desconocemos muchas cosas, reconocer nuestros límites abre nuevas posibilidades y que que una compra o devolución podría complicarse porque alguien atribuya a nuestra cuenta una operación ajena. Si mostrábamos el comprobante, quizá se aclare el malentendido sin mayores pérdidas.
~ María García. ~
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