
Matar el gusanillo. Los sueños y la realidad pueden confuncirse por lo que concretaremos que este sueño soñamos que comemos mientras estamos en una calle o espacio público la imagen es distinta de sentarnos a comer tranquilamente en casa podemos pensar en una necesidad que atendemos deprisa, sin esperar a tener todas las condiciones ideales.
Soñar con comer en la calle significa que podemos pensar en una necesidad que atendemos deprisa, sin esperar a tener todas las condiciones ideales, la comida caliente puede darnos consuelo, si se nos cae, podemos sentir que las prisas nos hacen perder algo que necesitábamos, en una calle familiar quizá seguimos con nuestras costumbres, en una ciudad desconocida podemos sentirnos improvisando.
En una lectura psicoanalítica, comer en la calle puede unir deseos de libertad y cierta prisa por satisfacer necesidades básicas.
Mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si buscamos dónde sentarnos y no encontramos sitio, quizá necesitamos una pausa que no llega si comemos disfrutando del bullicio, podemos sentirnos a gusto con lo sencillo.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el tráfico o la lluvia pueden convertir una comida normal en una situación incómoda, si comemos algo de paso porque tenemos prisa, quizá el sueño reproduce una rutina si disfrutamos de una terraza o de una fiesta de barrio, podemos asociar la comida con convivencia el lugar y las personas cambian por completo la escena.
Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, cuando alguien nos mira mientras comemos, podemos notar vergüenza o sentirnos observados.
En muchas culturas se cree que los sueños con comer en la calle pueden ser parte de un mensaje que nos llega de alguna energía espiritual del universo que intenta comunicarse con nosotros, este nos puede estar dando un mensaje claro, que un encuentro informal podría abrir una oportunidad lejos de los lugares habituales. Si compartíamos la comida con desconocidos, surgiría una conversación provechosa, cuidemos lo necesario incluso en los días sin planes.
Recuerda que improvisar es agradable cuando no se vuelve obligación, a veces, lo que callamos durante el día encuentra su voz mientras dormimos.
~ María García. ~