
Ver la luz. Los sueños y la realidad pueden confuncirse por lo que concretaremos que este sueño soñamos que volvemos al jardín de una vivienda donde vivimos hace años y encontramos un columpio que no recordábamos podemos reencontrarnos con una sensación de juego o descanso asociada a otra etapa la escena no exige que el columpio existiera realmente: los recuerdos también se transforman en sueños.
Soñar con columpio de antigua casa significa que podemos reencontrarnos con una sensación de juego o descanso asociada a otra etapa la escena no exige que el columpio existiera realmente: los recuerdos también se transforman en sueños, un columpio oxidado produce una impresión distinta a otro recién pintado, la luz y los sonidos del jardín pueden hacer que el recuerdo parezca muy vivo.
Desde una lectura psicoanalítica, el columpio en la antigua casa podría reunir el deseo de regresar a la infancia y el temor a que ese tiempo se haya perdido.
Mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si nos sentamos a balancearnos, nos permitimos revivir un momento de despreocupación.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las cadenas oxidadas, la pintura y el árbol donde colgaba el columpio pueden devolvernos a un recuerdo muy concreto si ya no cabe nuestro cuerpo, percibimos la diferencia entre entonces y ahora, si el columpio todavía funciona, quizá conservamos una sensación agradable del pasado si está roto, podemos aceptar que no todo puede recuperarse exactamente como era.
Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si jugamos con un familiar de la infancia, quizá revivimos una experiencia compartida si vemos a un niño ocupar nuestro antiguo lugar, podemos observar el paso del tiempo sin sentir necesariamente tristeza.
En muchas culturas se cree que los sueños con columpio de antigua casa pueden ser parte de un mensaje que nos llega de alguna energía espiritual del universo que intenta comunicarse con nosotros, este nos puede estar dando un mensaje claro, que una visita a la casa donde crecimos podría recuperar una costumbre familiar abandonada. Si el columpio todavía se balanceaba, alguien quizá proponga reunirnos de nuevo en aquel jardín, recordemos lo que disfrutábamos sin exigir que regrese exactamente igual.
Recuerda que los recuerdos también conservan el movimiento de lo que fuimos, hay sueños que recordamos con ternura y otros que preferimos dejar desaparecer.
~ María García. ~