
Trata con paciencia a la parte de ti que todavía teme equivocarse, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso entramos en nuestro antiguo colegio con nuestra edad actual y reconocemos algunas aulas o profesores.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, entramos en nuestro antiguo colegio con la edad que tenemos hoy y reconocemos aulas, pasillos o profesores que parecen no haber envejecido. Nuestra mirada actual convive con reglas que aprendimos siendo niños, lo que puede producir una mezcla de ternura y desconcierto. Lo singular es que podemos actuar como adultos en un escenario que antes organizaba casi todas nuestras decisiones. Si saludamos a un maestro, quizá recordamos una ayuda importante, si nos obliga a sentarnos y obedecer como entonces, podemos cuestionar una autoridad que ya no corresponde a nuestra situación.
Buscar nuestra antigua mesa puede resultar divertido, pero intentar responder un examen inesperado introduce una exigencia diferente. Si visitamos el colegio acompañando a un hijo, el papel también cambia: Ya no somos quienes reciben las instrucciones. Si nos sentamos entre alumnos de otra época, quizá nos desconcierta que todos acepten sin sorpresa nuestra edad actual. Cuando el maestro empieza a hablar, podemos escoger entre seguir el juego de estar en clase o recordar que ahora conocemos el colegio desde una posición distinta.
Regresar al colegio de primaria siendo adultos podría reflejar inseguridades antiguas ante desafíos actuales.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si buscamos nuestra antigua mesa, intentamos localizar nuestro lugar en ese recuerdo, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, la presencia de compañeros de entonces puede traer a la memoria amistades y rivalidades concretas, una clase mucho más pequeña de lo que la recordábamos puede destacar cuánto hemos cambiado, podemos estar comparando lo que hemos aprendido con una etapa en la que dependíamos más de los demás no significa necesariamente que queramos regresar: A veces el sueño reúne recuerdos de distintas edades.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la mochila pequeña, los pupitres bajos o el patio que recordamos pueden mostrar el contraste entre nuestra edad actual y aquella etapa podemos sentir ternura o vergüenza, no es lo mismo repetir una clase de primaria que visitar el colegio como adultos si nos examinan, quizá vuelve una inseguridad, si saludamos a profesores, puede predominar el recuerdo.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo el equilibrio no siempre está en elegir una cantidad intermedia, sino en actuar adecuadamente, la moderación requiere comprender cada situación y que que tendríamos que demostrar conocimientos que ya creíamos superados. Si reconocíamos a un profesor, un consejo antiguo nos ayudará a resolver una prueba.
~ María García. ~
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