
Busquemos nuevas formas de descanso sin negar la nostalgia, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso regresamos a una casa donde pasábamos las vacaciones y descubrimos que está cerrada o ya no podemos entrar.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, volvemos a la vivienda donde pasábamos los veranos y encontramos la puerta cerrada, con un candado o con señales de que ya pertenece a otra familia. El lugar sigue despertando recuerdos, pero no podemos entrar en él como si las vacaciones antiguas continuaran esperando nuestra llegada. Tal vez reconocemos las baldosas del porche, el olor de los pinos o un camino que recorríamos de niños. Podemos sentir pena por no visitar las habitaciones y, a la vez, alivio porque el entorno conserva algo familiar.
Si sabemos que la casa fue vendida, la limitación tiene una explicación sencilla y debemos respetar la intimidad de quienes viven allí, si está abandonada, entrar sin conocer su estado tampoco sería prudente. El sueño no anuncia una pérdida futura, sino que puede reunir nostalgia y conciencia del paso del tiempo. Dar una vuelta por los alrededores o compartir una anécdota con alguien quizá nos resulte suficiente. Recordar un espacio querido no exige recuperarlo físicamente ni convertirlo en propiedad nuestra otra vez.
Una casa de vacaciones cerrada podría evocar la imposibilidad de regresar a un descanso asociado al pasado.
Cuidado, mantente atento a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si paseamos por los alrededores, quizá nos basta con reconocer el entorno sin intentar revivirlo por completo, por ejemplo:
- Vemos luces encendidas dentro de la casa: La presencia de nuevos habitantes recuerda que nuestros recuerdos conviven con otras vidas.
- El jardín está irreconocible: Los cambios visibles pueden despertar más tristeza que no poder abrir la puerta.
- Paseamos por el camino de acceso: Mantener cierta cercanía al paisaje permite recordar sin invadir un espacio ajeno.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si viajábamos acompañados, quizá tengamos que explicarles por qué no podemos entrar si aparece un propietario, sus palabras pueden aclarar si hubo un error de reserva o de fechas, reconocemos la fachada y esperamos poder entrar como otras veces, pero encontramos la puerta cerrada y quizá las ventanas protegidas puede que ya no tengamos llave o que la vivienda haya cambiado de dueño, podemos echar de menos una época asociada al descanso, a la familia o a una sensación de libertad la puerta cerrada puede recordarnos que no siempre es posible recuperar un lugar tal como lo conocimos.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las persianas bajadas, la cerradura nueva y una nota sobre la puerta permiten distinguir una ausencia temporal de un cierre prolongado una maleta en nuestra mano acentúa que contábamos con alojarnos allí, no equivale a perderse camino a la casa: Llegamos a un lugar conocido y descubrimos que ya no es accesible de la misma manera puede evocar vacaciones pasadas y cambios en un sitio al que regresamos.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo sé feliz con lo que tienes. Emociónate con lo que quieres, lo que hagas hoy puede mejorar el resto de tus mañanas y que que un lugar asociado con el descanso podría dejar de estar disponible cuando queramos regresar. Si conseguimos hablar con sus responsables, encontraremos otra opción sin perder las vacaciones.
~ María García. ~
Si necesitas más información, quieres hacer alguna aclaración o contarnos tu sueño, no dudes en dejarnos un comentario. Estamos aquí para ti.
