
Acompaña los primeros intentos con paciencia, en la vida nada es bueno o malo del todo, hasta el final de la historia no sabras si aquello que te pasa es para bien o para mal, en este caso vemos a un cachorro que quiere subir a la cama, pero todavía no llega.

El perro es el mejor amigo del hombre, un cachorro se acerca a la cama, apoya las patas delanteras y trata de subir, pero no alcanza la altura. Lo vemos intentarlo varias veces, quizá con un impulso tan pequeño que nos provoca ternura. La escena pide distinguir entre una dificultad propia de su tamaño y un comportamiento que debamos corregir: No está desobedeciendo, simplemente no dispone de la fuerza o la coordinación necesarias. Si el suelo resbala, cada intento puede hacerlo caer hacia atrás, si colocamos una pequeña rampa, le permitimos llegar sin obligarlo a saltar.
También podemos decidir bajarnos para jugar con él, en vez de convertir la cama en un reto. Si tenemos prisa por dormir, quizá sentimos impaciencia y luego nos sorprende esa reacción ante una necesidad sencilla. El sueño puede venir de convivir con animales jóvenes o de observar a alguien que aprende una tarea a su ritmo. No exige atribuir al cachorro una lección abstracta sobre superación: Importa elegir una ayuda proporcionada a su capacidad.
El cachorro ante una cama alta podría evocar ternura y preocupación por quien aún no puede alcanzar una meta.
Cuidado, Observa por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si colocamos una rampa o lo ayudamos, buscamos facilitarle el acceso sin ponerlo en riesgo, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien sostiene al cachorro para ayudarlo, quizá podamos preparar un acceso más cómodo si la cama pertenece a otra persona, puede que primero tengamos que preguntarle si permite subir al animal, el cachorro apoya las patas delanteras en el colchón y se impulsa sin conseguir subir la altura puede ser normal para un perro adulto, pero excesiva para su tamaño y su coordinación todavía inmadura, podemos sentir ternura y el deseo de ayudar a alguien que está aprendiendo el sueño también puede reflejar preocupaciones prácticas si convivimos con un animal pequeño.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el borde del colchón, las patas cortas y la colcha que cae hasta el suelo explican por qué intenta alcanzar la cama si se engancha a la tela, podríamos preocuparnos por que resbale al caer, no describe a un perro que no quiere obedecer: El cachorro lo intenta, pero aún no puede físicamente puede surgir de observar cómo animales jóvenes aprenden a calcular distancias y alturas.

Algunos sueños también pueden ser persibidos como mensajes del universo o de guías espirituales, este nos puede estar diciendo la felicidad es interior, no exterior, el bienestar duradero nace de uno mismo y que que alguien cercano podría necesitar apoyo para alcanzar una meta todavía fuera de su alcance. Si ayudábamos al cachorro, ese gesto podría fortalecer un vínculo afectivo.
~ María García. ~
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