
Cada cabeza es un mundo. En este sueño soñamos que oímos una blasfemia o somos nosotros quienes pronunciamos palabras que consideramos irrespetuosas hacia lo sagrado podemos estar atravesando un conflicto entre lo que sentimos y las normas que hemos aprendido también puede ser el recuerdo de una discusión reciente.
Soñar con blasfemia significa que podemos estar atravesando un conflicto entre lo que sentimos y las normas que hemos aprendido también puede ser el recuerdo de una discusión reciente, el tono importa: una expresión dicha con rabia puede vivirse de forma muy distinta a otra que aparece por sorpresa, en una iglesia quizá sentimos más intensamente la transgresión, en una conversación cotidiana puede destacar el enfado o el lenguaje utilizado.
Lectura psicoanalítica posible: el enfrentamiento podría expresar impulsos opuestos: acercarnos a alguien y defendernos al mismo tiempo.
Mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si intentamos retirar lo dicho, podemos estar preocupados por haber herido a alguien si escuchamos a otra persona, quizá nos incomoda su comportamiento.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el silencio posterior, una discusión o la reacción de quienes están presentes pueden explicar por qué recordamos la escena, las palabras pronunciadas en un sueño no demuestran nuestras creencias ni implican castigos sobrenaturales.
Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, las figuras religiosas o familiares presentes pueden influir en la importancia moral que damos a las palabras.
En muchas culturas se cree que los sueños con blasfemia pueden ser parte de un mensaje que nos llega de alguna energía espiritual del universo que intenta comunicarse con nosotros, este nos puede estar dando un mensaje claro, que unas palabras dichas en un momento de rabia podrían romper una relación valiosa. Si después pedíamos disculpas, aún habría ocasión de reparar el daño, reconozcamos la emoción sin convertirla en una orden.
Recuerda que discrepar no impide mantener el respeto, escuchar una blasfemia puede incomodarnos si choca con nuestros valores, aunque la diga otra persona; importa distinguir si sentimos rabia, sorpresa o simplemente miedo a ofender.
~ María García. ~