
Cuida sin exigir valentía absoluta a quien depende de ti, es importante tener mente critica, y nuestro erebro está hecho para callar lo que nos nos interesa o nos duele oir, a veces hay que abrirse y escuchar, en este caso acompañamos a un niño al cruzar un río que parece fácil para nosotros, pero que a él le da miedo.

Arrimar el hombro, ayudar a un niño a cruzar un río poco profundo sitúa la dificultad en la diferencia entre nuestras capacidades y las suyas. Para nosotros quizá basta dar dos pasos, para él, la corriente, las piedras resbaladizas o no ver el fondo resultan inquietantes. Podemos pensar en momentos en que acompañamos a alguien que está aprendiendo y necesitamos adaptar el ritmo sin ridiculizar sus dudas.
Si lo llevamos en brazos, resolvemos el cruce deprisa, pero puede perder la oportunidad de probar, si le damos la mano y buscamos piedras firmes, compartimos la tarea. No representa necesariamente una emergencia: Destaca cómo ofrecer seguridad con una ayuda proporcionada.
Cruzar un río con un niño podría reunir responsabilidad protectora y dudas sobre nuestra propia seguridad.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, probamos el suelo antes de avanzar, ofrecemos la mano y buscamos piedras firmes donde apoyar cada pie podemos retroceder si la corriente es más fuerte de lo que parecía o dejar que el niño dé algunos pasos por sí solo cuando se siente seguro, por ejemplo:
- El niño quiere intentarlo solo: Debemos distinguir su deseo de autonomía de la necesidad de mantenernos disponibles.
- Encontramos una zona con menos corriente: Modificamos el recorrido para que el aprendizaje resulte más seguro y posible.
- Nos detenemos a explicar dónde pisar: Dar orientación puede servir más que resolver el paso por la otra persona.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, el niño puede confiar en nosotros, agarrarse con demasiada fuerza o preferir intentarlo solo si hay otro adulto en la orilla, quizá coordinemos la ayuda para que alguien lo reciba al terminar su reacción importa más que atribuirle una edad precisa, si esperamos mientras encuentra dónde apoyar los pies, respetamos su propio ritmo de aprendizaje, podemos reconocer que una dificultad no tiene el mismo tamaño para todas las personas el sueño destaca nuestra capacidad para ofrecer seguridad sin ridiculizar el temor ajeno ni hacer todo en lugar del otro.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las sandalias mojadas, la transparencia del agua y las piedras cubiertas de musgo determinan la dificultad del paso una pequeña rama usada como apoyo o un puente visible a pocos metros puede ofrecer una alternativa si no queremos entrar en el cauce, no equivale a rescatar a alguien de un río desbordado: En esta escena acompañamos un cruce aparentemente sencillo que necesita atención puede recordar paseos por el campo y situaciones de aprendizaje donde ayudar implica ajustar el apoyo a la dificultad real.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo no basta con conocer lo que es justo si nuestras acciones contradicen ese conocimiento, la conducta demuestra mejor nuestros valores que las declaraciones y que que una persona joven podría necesitar nuestra guía para superar una dificultad menor que le parece enorme. Si el río era poco profundo, la ayuda bastará sin asumir grandes riesgos.
~ María García. ~
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