
Respetemos los ritmos diferentes sin fingir que todo se oye igual, la vida está llena de patrones que se repiten, es la zona donde tu mente está como en casa, lo que para ti puede ser angustioso para ella significa seguir vivo, ya que de lo contrario sería cambio a lo desconocido, en este caso seguimos una clase de baile donde los demás se mueven al ritmo, pero nosotros no oímos la música.

Hablar por los codos, acudimos a una clase de baile y vemos que todas las personas siguen una coreografía con soltura, mientras nosotros no escuchamos la música que marca el ritmo. El desconcierto se debe a una diferencia de acceso a la información, no necesariamente a una falta de habilidad o de esfuerzo. Podemos copiar los pasos mirando los pies de quien está delante, pero es difícil anticipar los cambios si tampoco vemos a quien dirige la clase. Si el sonido llega por auriculares individuales, quizá nuestro equipo está desconectado, si la sala reproduce música por altavoces, nos extraña que nadie más advierta el problema.
Tal vez empezamos a movernos con retraso y nos sentimos observados. El sueño puede evocar actividades colectivas en las que una instrucción esencial no nos llega, así como sensaciones auditivas reales durante el descanso. La comparación con los demás se vuelve injusta cuando juzgamos nuestros pasos sin advertir que ellos sí disponen de la señal que a nosotros nos falta. Explicar que no oímos, comprobar el volumen o pedir una indicación visual transforma la situación de vergüenza en un problema concreto que sí admite solución.
Bailar sin escuchar música podría representar esfuerzo por seguir el ritmo social sin referencias claras.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, observamos los pies del profesor, contamos los tiempos o pedimos que repitan una secuencia si dejamos de intentar copiar, quizá pasemos a mirar desde un lado de la sala, por ejemplo:
- Nuestros auriculares están sin conexión: Comprobar el equipo permite recuperar la música sin juzgar nuestra capacidad para bailar.
- Solo podemos seguir los pasos mirando a otros: Imitarlos sirve de apoyo, pero no sustituye el ritmo necesario para anticipar movimientos.
- El profesor detiene la clase para ayudarnos: Una adaptación breve evita que sigamos esforzándonos a ciegas mientras los demás avanzan.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, el profesor puede acercarse y marcar los pasos sin música, mientras el resto del grupo sigue bailando si alguien nos ofrece colocarnos a su lado, la situación puede resultar menos incómoda, observar a alguien para copiar los pasos puede mostrar cómo nos adaptamos cuando falta información, podemos sentirnos desacompasados respecto a un grupo sin entender por qué la escena puede relacionarse con expectativas sociales y con la dificultad de seguir señales que los demás parecen captar.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño un altavoz encendido, el suelo de madera y los gestos de marcar el ritmo contrastan con el silencio que percibimos las palmadas o vibraciones podrían servirnos de referencia, no significa que seamos incapaces de aprender a bailar es una escena sobre intentar seguir un ritmo sin acceso a una de sus señales esenciales, también podría partir de una experiencia auditiva durante el sueño.

Este sueño también puede tratrde de un mensage de ayuda de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo la vida es o una gran aventura o nada, el corazón tiene razones que la razón ignora y que que una experiencia social podría resultarnos difícil porque faltan las señales que nos ayudan a orientarnos. Si observamos los pasos antes de bailar, encontraremos nuestro propio ritmo.
~ María García. ~
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