
Preguntémonos qué compañía deseamos de verdad, aprendimos a desconfiar, la edad nos hizo tropezar con muchas personas y no todas eran buenas pero lo importante es quieres tú, en este caso entramos en una sala sin público y encontramos una única silla con nuestro nombre.

Estar solo ante el peligro, entramos en una sala completamente vacía y encontramos una sola silla con nuestro nombre. Tenemos un lugar asignado, pero falta toda la información sobre el acontecimiento al que se supone que debemos asistir. Si hay flores y luces de ceremonia, quizás imaginemos que nos atribuyen un papel especial, si no vemos personal ni programas, puede inquietarnos la idea de esperar sin saber para qué.
La silla puede hacer que nos sintamos reconocidos y aislados al mismo tiempo, especialmente cuando nadie llega para explicar el motivo de la reserva. La escena permite reflexionar sobre expectativas que otros depositan en nosotros sin consultarnos y sobre la diferencia entre tener una posición y comprender las responsabilidades que implica. Podemos revisar la invitación, preguntar en recepción o salir a comprobar si nos equivocamos de hora. No anuncia fama, éxito ni abandono: Muestra una reserva que todavía necesita contexto para tener sentido.
Un asiento reservado en una sala vacía podría reflejar deseo de reconocimiento acompañado de inquietud ante la soledad.
Cuidado, estate atento a por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos sentarnos, buscar un programa del evento o salir a comprobar si hemos llegado demasiado pronto si las luces están encendidas pero no se oye nada, la espera puede resultar extraña, por ejemplo:
- La sala está preparada para una ceremonia: Quizá imaginemos un papel importante sin saber aún cuál es.
- Llegamos mucho antes de la hora prevista: La ausencia de público puede deberse simplemente a la anticipación.
- No hay programa ni personal a quien preguntar: Una silla con nuestro nombre no basta para entender qué se espera de nosotros.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, un organizador que entra tarde puede explicar que el acto se retrasó, si nadie aparece, no sabemos si la reserva era correcta la ausencia de asistentes pesa más que sus posibles opiniones, en una sala vacía vemos una silla señalada con nuestro nombre, como si se esperara nuestra llegada pese a que no hay nadie más quizá los demás asientos estén sin marcar o la nuestra se encuentre frente a todos, podemos sentir que se espera algo de nosotros sin saber qué ocurrirá ni quién nos acompañará la reserva confirma que tenemos un lugar, pero la soledad puede volverlo más inquietante que tranquilizador.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la tarjeta sobre el respaldo, una carpeta preparada y un micrófono cercano permiten imaginar qué función se esperaba de nosotros si la silla está apartada, puede sugerir otro tipo de participación, se diferencia de no encontrar sitio en una reunión: Nuestro asiento existe y está identificado, pero la actividad para la que parece reservado no ha comenzado.

En ocaciones estos sueños tambien pueden ser mensajes de fuerzas divinas que intentan comunucarse a travéz de los sueños, este nos puede estar diciendo vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre, disfrutar el presente y seguir aprendiendo pueden convivir perfectamente y que que una invitación reservada para nosotros podría llegar cuando todavía no haya nadie dispuesto a acompañarnos. Si la sala estaba vacía, quizá debamos decidir por cuenta propia si aceptamos ese reconocimiento.
~ María García. ~
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