
Revisemos si nos hemos instalado en una espera que ya podemos cerrar, la claridad de nuestros pensamientos puede estar ligado a la calma que podamos mantener en un momento concreto, exiguirte más puesde hacer que esa calpa incluso empore, asi que es mejor soltar, en este caso entramos en un ascensor y, al cerrarse las puertas, descubrimos que el interior es una habitación amueblada.

Poner la casa en orden, subimos a un ascensor y, cuando se cierran las puertas, descubrimos que su interior se ha convertido en una habitación con muebles, lámparas y quizá una ventana. Un espacio pensado para trasladarnos deja de cumplir su función y se presenta como un lugar donde podríamos permanecer. Tal vez encontramos un sofá cómodo y sentimos curiosidad por descansar, o buscamos los botones porque debíamos llegar a una planta concreta. Si reconocemos el edificio, la transformación sorprende más: Confiábamos en su funcionamiento habitual.
El sueño puede relacionarse con momentos en que una etapa de transición se alarga y acaba ocupando más lugar del previsto, pero esa lectura depende de nuestra experiencia concreta. No es una señal de que estemos atrapados en la vida. Importa si hay salida, si la habitación parece habitada y si otras personas pueden oírnos. Podemos explorar con calma cuando tenemos alternativas, pero si necesitamos salir, buscar un mecanismo o pedir ayuda es más sensato que asumir que ese nuevo cuarto nos pertenece. La comodidad no sustituye nuestro destino original.
El ascensor vuelto habitación puede simbolizar miedo a quedar detenidos en una etapa que debía ser transitoria.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, buscar la puerta o los mandos refleja nuestra necesidad de recuperar una salida clara, por ejemplo:
- La habitación tiene una puerta que da al pasillo: Disponer de salida convierte la sorpresa en una exploración que podemos interrumpir.
- No encontramos botones ni manera de llamar: La falta de un mecanismo claro explica la sensación de encierro y de dependencia de otras personas.
- Los muebles pertenecen a una casa que recordamos: El viaje puede mezclarse con una escena doméstica afectiva sin que exista una relación literal.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien vive allí, podemos sentirnos intrusos por haber entrado sin llamar si otras personas viajan con nosotros, quizá debamos buscar dónde colocarnos en esa habitación improvisada, al entrar, la cabina ya no parece un espacio de paso: Tiene cama, estantería o una mesa, aunque sigue conservando las puertas del ascensor su tamaño puede ser imposible para el hueco del edificio, podemos sentir que un trayecto breve se transforma en una pausa inesperada si la habitación resulta cómoda, quizá deseamos detenernos, si no encontramos los botones, podemos sentir que hemos perdido el control del desplazamiento.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la botonera junto a un sofá, un espejo de ascensor sobre una cómoda o el indicador de pisos encendido recuerdan qué era aquel lugar antes de transformarse, no es lo mismo quedarse atrapados entre plantas en este sueño un lugar de desplazamiento se convierte en uno de permanencia, sin que eso obligue a interpretarlo como miedo a cambiar de vida.

A veces los sueños pueden ser mensajes de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo la virtud se construye practicando aquello que consideramos correcto, nuestros hábitos terminan influyendo en la persona que llegamos a ser y que que un traslado breve podría transformarse en una espera más larga de la prevista. Si encontramos cómo salir de la habitación del ascensor, un cambio incómodo terminará dándonos tiempo para decidir.
~ María García. ~
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