
Date permiso para aprender sin comparar tus tiempos, aprendimos a desconfiar, la edad nos hizo tropezar con muchas personas y no todas eran buenas pero lo importante es quieres tú, en este caso nos subimos a una bicicleta y tratamos de mantener el equilibrio como si nunca hubiéramos aprendido.

Cada cual sigue su camino, subimos a una bicicleta y tenemos que aprender a pedalear como si nunca lo hubiéramos hecho. Aunque sepamos montar perfectamente en la realidad, el sueño nos devuelve a la sensación de empezar desde cero. Podemos estar enfrentándonos a una etapa en la que nuestras habilidades habituales ya no bastan. Si nos caemos y volvemos a intentarlo, aparece la capacidad de tolerar errores mientras adquirimos confianza. Si nos da vergüenza que otros nos vean practicar, quizá la dificultad no es aprender, sino aceptar que todavía no dominamos algo.
Montar requiere avanzar, equilibrarnos y atrevernos a soltar ciertos apoyos, no podemos controlar cada pequeño movimiento por separado. La escena resulta útil si recientemente hemos asumido nuevas responsabilidades, cambiado de entorno o comenzado un proyecto que nos exige paciencia. Lo revelador puede ser si volvemos a intentarlo tras perder el equilibrio o si pedimos a alguien que nos sujete el sillín: Aprender no exige hacerlo todo sin apoyo desde el principio.
Aprender a pedalear de adultos puede representar la vulnerabilidad de volver a ser principiantes ante los demás.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si seguimos intentándolo después de perder el equilibrio, aceptamos que mejorar lleva práctica, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien nos sostiene al principio, recibimos ayuda sin perder la iniciativa si se ríen porque aprendemos de adultos, quizá afrontamos miedo al juicio ajeno, si nos animan, podemos sentir orgullo por intentarlo, avanzar unos metros sin caernos puede darnos una alegría inesperada, podemos estar practicando algo que no dominamos o recuperando el recuerdo de nuestros primeros intentos aunque sepamos montar, el sueño puede hacernos empezar desde el principio.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el equilibrio sobre el sillín, la altura del cuadro y el tipo de frenos importan más que el aspecto de la bicicleta si llevamos casco y practicamos en una zona segura, la escena resulta menos amenazante, aprender a montar en bicicleta siendo mayores puede hablar de empezar algo fuera del momento esperado si avanzamos unos metros, valoramos el progreso, si nos caemos y volvemos a subir, quizá reconocemos que aprender requiere repetir sin avergonzarnos.

Escuchar los sueños tambien puede sentirse como unmensaje del universo o de guías espirituales que se comunica con nosotros, este nos puede estar diciendo la alegría, en el alma sana, se cría, la vida es como una montaña rusa. Disfrútala y que que una nueva responsabilidad podría intimidarnos al principio pero abrirnos posibilidades de independencia. Si manteníamos el equilibrio, quizá una decisión arriesgada termine dándonos confianza.
~ María García. ~
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