
Respeta tus necesidades aunque estés de paso, creer en ti a veces puede ser lo único que marque la diferencia, anota cada día aquellas pequeñas y grandes cosas que has logrado y serás capáz de lograr muchas más, en este caso dormimos en un albergue junto a viajeros que no conocemos.

Cada cabeza es un mundo, llegamos a un albergue después de caminar, encontramos las camas ocupadas o intentamos descansar en una habitación común. Compartir techo no significa compartir las mismas necesidades ni el mismo ritmo. Si viajamos por elección, puede gustarnos conocer a otras personas y aun así querer silencio para dormir, si se trata de una acogida de emergencia, la escena adquiere otras preocupaciones.
Una mochila extraviada puede centrar la atención en nuestras pertenencias y documentos. Si nos ofrecen un lugar cuando creíamos que no quedaba ninguno, quizá lo que recordamos es la importancia práctica de la hospitalidad, no una promesa de que alguien vaya a rescatarnos.
Lectura psicoanalítica posible: Compartir alojamiento puede activar deseos de pertenencia y temor a perder intimidad.
Cuidado, mantente atento a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, compartir habitación, reservar una cama o buscar un sitio tranquilo introduce necesidades concretas, por ejemplo:
- Llegamos al albergue y no queda ninguna cama: Tenemos que reorganizar el final de una jornada cuando contábamos con ese descanso.
- Un compañero de dormitorio no deja de hacer ruido: La convivencia exige pedir consideración sin convertir una molestia puntual en un conflicto mayor.
- Nos hacen un hueco después de una ruta agotadora: El gesto de acogida tiene valor porque resuelve una necesidad concreta en un momento difícil.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, los otros huéspedes pueden despertar solidaridad o incomodidad por la falta de intimidad, las literas, los baños compartidos, las mochilas y los horarios para apagar las luces determinan si nos sentimos cómodos podemos disfrutar de conversar con viajeros o desear un espacio tranquilo para dormir, dormir en un albergue puede recordarnos la convivencia durante una ruta, las ganas de descansar y la necesidad de adaptarnos a personas que no conocemos si no encontramos cama o llegamos tarde, la preocupación práctica puede ocupar toda la escena.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las literas, los baños comunes y la presencia de mochilas sirven de referencia, no implica que queramos vivir con desconocidos ni que vayamos a emprender un viaje puede reunir recuerdos de excursiones, alojamientos económicos o experiencias de convivencia, un albergue turístico es distinto de un refugio de emergencia.

Este sueño también puede tratrde de un mensage de ayuda de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo la vida es demasiado corta para aburrirse, la ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue y que que compartir recursos con otras personas podría ayudarnos a realizar un proyecto económico. Si el albergue era ruidoso, la convivencia quizá requiera límites claros.
~ María García. ~
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