
Identifica qué te ayudaría a sentirte seguro, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso nos ponemos un abrigo, pero seguimos sintiendo frío incluso después de cerrarlo.

No tenerlas todas consigo, sentir frío a pesar de llevar un abrigo plantea una contradicción sencilla: Contamos con una protección que no cumple su función. Es una imagen útil para pensar en apoyos, costumbres o soluciones que ya no nos bastan. Podemos seguir abrochándonos y esperar que funcione, incluso cuando comprobamos que el problema continúa. Si buscamos una prenda distinta o entramos en un lugar cálido, aparece la posibilidad de cambiar de estrategia.
No es necesario buscar un símbolo oculto en cada detalle, lo importante es reconocer qué hacemos cuando algo que debería cuidarnos deja de hacerlo. ¿Estamos pidiendo una ayuda adecuada o soportando una situación por no modificar la costumbre? Una cuestión práctica sería identificar qué necesitamos exactamente: Compañía, una decisión más firme, descanso o una ayuda especializada. No siempre nos falta voluntad, a veces nos falta una protección adecuada para ese problema.
En una lectura psicoanalítica, el abrigo insuficiente puede escenificar la decepción de una defensa que ya no nos hace sentir seguros.
Cuidado, ten cuidado con tus alrededores, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si buscamos otra prenda, intentamos cambiar de estrategia en lugar de insistir con lo mismo si nos abrochamos, buscamos una bufanda o entramos en un edificio, intentamos cuidar de nosotros si seguimos caminando sin cambiar nada, quizá estamos soportando un malestar sin pedir lo que necesitamos, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien nos presta su chaqueta, recibimos apoyo si nos reprochan que no llevamos suficiente ropa, podemos sentirnos juzgados si cuidamos primero del frío de otra persona, quizá estamos dejando nuestras necesidades en segundo plano, nos ponemos el abrigo esperando entrar en calor, pero seguimos temblando nos fijamos en si es demasiado fino, está abierto o tiene el forro roto puede sorprendernos más su inutilidad que el frío mismo, podemos estar recurriendo a una protección habitual que ya no nos da la seguridad que necesitamos.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el cierre atascado, los bolsillos vacíos y la ropa mojada explican por qué no logramos calentarnos una manta o un radiador próximo ofrecen una solución concreta también podemos haber sentido frío de verdad mientras dormíamos, no confundimos este sueño con perder un abrigo ni con llevar uno elegante que nos incomoda aquí la prenda existe, pero no cumple su función podemos asociarlo a una protección que sentimos insuficiente, sin tomarlo como señal del futuro.

Los sueños también pueden ser mensajes de angueles guias, este nos puede estar diciendo la paciencia es amarga, pero su fruto es dulce, esperar suele ser difícil, aunque suele traer recompensas y que que una promesa de ayuda podría quedarse corta cuando llegue una dificultad concreta. Si buscábamos otro abrigo, convendría preparar un apoyo alternativo antes de necesitarlo.
~ María García. ~
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