
Observa tus ciclos sin precipitarte, averiguar que quieres en la vida no siempre es tarea sensilla, nuestra mente está llena de patrones aprendidos, lo que vimos, lo que nos contaron, a a veces es dificl encontrarnos a nostros mismo en ese caos, en este caso nos sentamos en una silla junto a la playa y notamos que las patas se van hundiendo poco a poco en la arena.

Después de la lluvia escampa, colocamos una silla junto a la playa para descansar y notamos que sus patas se hunden despacio en la arena a medida que cambiamos de postura. Sabíamos que el suelo era blando, pero no imaginábamos que el asiento perdería tanta altura. El sueño puede relacionarse con la necesidad de adaptar un descanso a las condiciones reales del lugar, en vez de utilizar los mismos recursos que emplearíamos sobre un suelo firme.
Si la marea se acerca, quizá debamos movernos por seguridad, si estamos lejos del agua, bastaría buscar arena más compacta o una silla adecuada. Podemos sentir gracia al ver cómo descendemos o irritación si llevamos tiempo intentando acomodarnos. Un acompañante que se sienta a nuestro lado puede experimentar lo mismo y ayudarnos a cambiar de sitio. No se trata de una silla rota ni de un terreno misterioso que cede: El detalle central es la arena que se desplaza con nuestro peso y obliga a reorganizar una pausa cotidiana.
En una lectura psicoanalítica, la silla que cede puede representar la inquietud de no encontrar descanso en un apoyo aparentemente estable.
Cuidado, ten cuidado con tus alrededores, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si cambiamos la silla de sitio, buscamos un apoyo mejor, si permanecemos sentados, tal vez estemos tolerando una situación incómoda por costumbre, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien está a nuestro lado, puede avisarnos de que la silla se inclina antes de que lo notemos quizá nos ayude a moverla o nos ofrezca otro asiento, haciendo que un pequeño contratiempo deje de preocuparnos, las patas pueden ir desapareciendo una a una hasta dejar el asiento inclinado si estamos sentados, tal vez tardemos en advertir el cambio porque la silla baja despacio, no de golpe, podemos intentar descansar en un lugar que no termina de ofrecernos estabilidad el movimiento lento puede reflejar molestias que se acumulan sin que parezcan graves al principio.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la anchura de las patas, la arena seca o húmeda y el peso que soporta la silla influyen en cómo se hunde un modelo de playa con apoyos anchos no se comporta igual que una silla doméstica de patas estrechas, la escena puede recordar un descanso en la playa donde el terreno cede bajo el peso no necesariamente habla de una situación vital inestable: El detalle esencial es descubrir que un asiento cómodo deja de estar nivelado a medida que se hunde.

Algunos sueños también pueden ser persibidos como mensajes del universo o de guías espirituales, este nos puede estar diciendo la mente que se abre a una nueva idea jamás vuelve a su tamaño original, cada nuevo aprendizaje amplía nuestra forma de entender el mundo y que que una espera aparentemente tranquila podría volverse incómoda por circunstancias externas. Si movíamos la silla antes de hundirnos, una decisión temprana evitará quedar atrapados.
~ María García. ~
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