
Demos espacio a los cambios sin romper lo que aún sirve, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso elegimos tela para confeccionar algo o tocamos su textura.

Cada cosa en su sitio, medimos una tela para hacer cortinas, elegimos un tejido que nos resulta agradable al tacto o descubrimos que falta material después de cortarlo. Trabajar con tela puede situarnos ante el paso de una idea atractiva a las decisiones concretas necesarias para realizarla. Si compramos por su color sin comprobar el tamaño, quizá debemos reconsiderar un proyecto, si coser nos gusta, podemos disfrutar del proceso incluso antes de ver la prenda terminada.
Una tela rasgada plantea si conviene repararla o cambiar el diseño, mientras que envolver un objeto delicado con ella supone una finalidad distinta. El tacto, el peso y la caída del tejido importan más que asignarle un significado universal a su color. Recordemos qué queríamos confeccionar y para quién.
La tela podría representar el material flexible con el que construimos nuestra imagen y nuestro refugio.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, coser, cortar, comprar o envolver un objeto con tela son acciones distintas, por ejemplo:
- Cortamos la tela y descubrimos que no alcanza: Tenemos que revisar las medidas y decidir si adaptamos el diseño en lugar de insistir en el plan inicial.
- Elegimos una tela por su tacto en una tienda: Nos guiamos por cómo funcionará el material para el uso previsto, no solo por su apariencia.
- Envolvemos una pieza frágil con tela: Empleamos el tejido para proteger durante un traslado, una acción distinta de coser o decorar.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, un sastre, un familiar que cose o alguien que nos regala la tela puede tener un papel especial, la textura, el grosor, la caída y el estampado cambian lo que podemos confeccionar una tela rígida no responde igual que una ligera, una mancha o un desgarro pueden obligarnos a buscar otra pieza, elegir una tela para coser unas cortinas, un vestido o una funda puede recordarnos la satisfacción de preparar algo con nuestras manos si al cortarla descubrimos que no alcanza, quizá nos preocupe haber calculado mal las medidas.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el estampado, la textura, el grosor y el color orientan el recuerdo, no debemos atribuir un significado fijo a cada color o tipo de tejido la escena puede venir de arreglos domésticos, compras de ropa, trabajos manuales o fotografías de decoración importa qué queríamos hacer con la tela.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo el esfuerzo sostenible vence a la motivación pasajera, la disciplina ofrece resultados más estables y que que tendríamos ocasión de dar una forma nueva a un proyecto todavía indefinido. Si la tela estaba rasgada, habría que reparar una debilidad antes de mostrar el resultado.
~ María García. ~
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