
Observa el entorno antes de decidir, la meta nuenca debería ser el camino, siempre es bueno mantenernos motivado, pero también disfrutrar del proceso, en este caso vemos o olemos lavanda en un jardín, una bolsa de tela o un campo.

Hacer buen tiempo, pasamos la mano sobre flores de lavanda, notamos su aroma al abrir un armario o vemos una planta reseca en el balcón. El olor puede situarnos en un lugar concreto con más fuerza que cualquier simbolismo. Si la recogemos en un campo, quizá disfrutamos de una actividad lenta y sensorial, si preparamos pequeñas bolsas para la ropa, el sueño se centra en una costumbre doméstica.
Una maceta marchita puede hacernos revisar luz, riego y atención, sin convertirla en señal de agotamiento emocional. El perfume agradable no garantiza serenidad: También podríamos sentir prisa si alguien espera que terminemos la tarea.
Desde una lectura freudiana, el paisaje evoca deseos de expansión o refugio.
Cuidado, presta atención por donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, cortar unos tallos, frotar las hojas o intentar recuperar una planta marchita introduce actividades conocidas, por ejemplo:
- Caminamos entre lavandas en flor: Nos detenemos en el olor y el paisaje sin buscar necesariamente una explicación personal.
- Preparamos saquitos para un armario: Realizamos una costumbre práctica ligada al cuidado de la ropa.
- Encontramos lavanda seca en una maceta: Pensamos en qué condiciones necesita la planta y si podemos recuperarla.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, una persona que nos regala lavanda puede traer recuerdos de jardines o perfumes, si el aroma es muy intenso, puede ser la memoria olfativa la que domine el sueño, podemos recuperar sensaciones de calma y recuerdos asociados a un olor familiar.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el olor, el color violeta y la presencia de abejas hacen la escena especialmente sensorial, puede asociarse con calma por su aroma, pero también evocar una planta que cuidamos realmente.

Muchas veces habras escuchado que los sueños son mensajes de guías espirituales, este nos puede estar diciendo quien se conoce mejor puede dirigir su vida con mayor libertad, examinar nuestros deseos ayuda a tomar decisiones menos impulsivas y que que una conversación tranquila podría aliviar una tensión familiar reciente. Si recogíamos lavanda, una visita breve quizá ayude a reconciliar a dos personas.
~ María García. ~
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