
Devolvamos lo que no nos corresponde para recuperar sitio propio, todo pasa y todo llega, tanto lo bueno como lo malo, no ha solución solo no aferrarse a las cosas, ni buenas ni malas porque casi todo es pasajero, en este caso abrimos un armario de nuestra casa y vemos numerosas prendas de abrigo que no reconocemos.

Hacer memoria, abrimos el armario de casa y lo encontramos lleno de abrigos que no sabemos a quién pertenecen. Lo extraño no es la ropa en sí, sino que nuestro espacio cotidiano guarda pertenencias de personas que no recordamos haber recibido. Si están en el recibidor, podríamos pensar en invitados de una celebración, si ocupan nuestro dormitorio, la presencia ajena resulta más íntima.
Revisar etiquetas o preguntar en casa nos permite separar un préstamo olvidado de algo que realmente desconocemos. Puede que algunas prendas sean de una etapa antigua y hayan quedado sin reclamar. El sueño refleja la incomodidad de organizar lo que compartimos con otros cuando no está claro quién decide qué se queda y por cuánto tiempo.
Los abrigos ajenos podrían simbolizar papeles y responsabilidades de otros que han ocupado nuestro espacio privado.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos descolgar las prendas, buscar etiquetas o separar las que pertenecen a alguien conocido si cerramos la puerta sin hacer nada, puede ser porque todavía no sabemos dónde colocar esos objetos, por ejemplo:
- Los abrigos cuelgan en el recibidor: El armario podría haberse usado para una visita numerosa y la sorpresa depende de no recordar ese acuerdo.
- Cada prenda lleva un nombre escrito: Identificar a sus dueños transforma un montón anónimo en devoluciones concretas que podemos organizar.
- No podemos colgar nuestra propia ropa: El problema deja de ser la curiosidad por los abrigos y pasa a ser el espacio que ocupan en nuestra vida diaria.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si aparecen sus dueños, quizá pidan recuperar un abrigo concreto que alguien se enfade porque lo hemos movido añade un conflicto sobre quién decide qué puede guardarse dentro de nuestra casa, los abrigos ocupan las perchas de nuestro armario y apenas dejan sitio para la ropa propia podemos reconocer distintos estilos y tallas, pero no recordar haber permitido que guardaran allí tantas prendas, podemos sentir que se han acumulado obligaciones, recuerdos o asuntos de otras personas en nuestro espacio el contraste entre lo propio y lo ajeno puede despertar preguntas sobre qué queremos seguir guardando.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño si cada abrigo lleva un nombre, podemos asociar esa carga a relaciones o compromisos concretos, la escena no prueba que otras personas estén aprovechándose de nosotros puede nacer de recuerdos de guardar abrigos de invitados, la diferencia importante es si reconocemos ese uso compartido o lo descubrimos sin esperarlo.

Muchas personas piensan que los sueños también pueden ser debido a mensajes de nuestro angueles, este nos puede estar diciendo una vida plena no tiene por qué estar libre de contradicciones y dificultades, aceptar su complejidad permite vivir con mayor intensidad y que que podrían pedirnos hacernos cargo de pertenencias o problemas que no son nuestros. Si el armario estaba lleno de abrigos ajenos, convendría averiguar quién los dejó antes de disponer de ellos.
~ María García. ~
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