
Escucha cuándo necesitas compañía y cuándo necesitas silencio, intenta no juzgarte duramente, quierete, mirate y amate, quizás no tengas las perpestivas de todo lo que has conseguido en esta vida pero deberias estar orgulloso, en este caso oímos llamar a nuestra puerta, vemos quién ha venido y procuramos que no descubra que estamos dentro.

Venir como anillo al dedo, reconocemos a quien está llamando, nos quedamos inmóviles dentro de casa y procuramos que ninguna luz o ruido revele nuestra presencia. La vivienda se convierte en el único espacio donde podemos decidir cuándo estamos disponibles. Si esa persona suele aparecer sin avisar, quizá estemos cansados de justificar por qué necesitamos tranquilidad.
Si viene por un asunto urgente, en cambio, ignorar la llamada puede dejarnos con un conflicto que no desaparece al cerrarse la puerta. El sueño no obliga a elegir entre recibir siempre a los demás o rechazarlos: Permite examinar por qué sentimos que decir sencillamente «ahora no» sería más difícil que fingir una ausencia.
Esconderse de una visita podría representar el deseo de privacidad frente a la culpa de no estar disponible.
Cuidado, mira donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, apagamos una lámpara, silenciamos el teléfono o esperamos a que se alejen los pasos si la visita vuelve a llamar, tenemos que decidir cuánto tiempo queremos mantener el silencio, por ejemplo:
- Apagamos la lámpara al reconocer la visita: Preferimos ocultar una decisión legítima antes que afrontar la posibilidad de que alguien la discuta.
- Se trata de una persona que viene sin avisar: La molestia puede estar en la interrupción de nuestra rutina, no en el cariño que sentimos por ella.
- La visita llama varias veces y se marcha: El silencio resuelve el encuentro inmediato, pero no nos ayuda necesariamente a explicar un límite futuro.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si reconocemos a la visita, conviene pensar en qué expectativas o compromisos asociamos a ella, reconocemos el modo de llamar o vemos a la visita desde una ventana, pero procuramos no hacer ruido el contraste está en que conocemos a esa persona y, aun así, decidimos no abrir, podemos estar protegiendo nuestro descanso o evitando una conversación para la que no nos sentimos preparados la escena no tiene por qué indicar rechazo hacia esa persona.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el timbre, la mirilla, las llaves puestas y una pantalla de móvil que muestra una llamada explican cómo sabemos quién está fuera sin encontrarnos cara a cara, no implica que debamos romper una relación podemos necesitar tranquilidad, temer una conversación incómoda o simplemente no querer recibir a nadie en ese momento.

Muchas veces habras escuchado que los sueños son mensajes de guías espirituales, este nos puede estar diciendo tus aspiraciones son tus posibilidades, la alegría, en el alma sana, se cría y que que una visita inoportuna podría obligarnos a decidir cuánto queremos involucrarnos en un asunto ajeno. Si guardábamos silencio detrás de la puerta, convendría explicar nuestros límites antes de que el malentendido crezca.
~ María García. ~
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