
Reservemos una parte del cuidado para nosotros mismos, saber que no eres tu cuerpo, sabes que no eres tus pensamientos, sabes que no eres tus recuerdos, pero a caso ¿Sabes quien eres?, en este caso repartimos vasos de agua entre otras personas y, cuando queremos beber, ya no queda suficiente.

Estar atado de pies y manos, repartimos agua entre otras personas y, al querer beber, descubrimos que hemos agotado casi toda la que teníamos. El malestar aparece cuando una necesidad nuestra, que reconocemos con claridad, queda sin atender después de ocuparnos de las de los demás. En un día muy caluroso la sed puede convertirse en una urgencia física, en una reunión tranquila, quizá nos duele más que nadie piense en ofrecernos un vaso.
La escena permite reflexionar sobre cómo organizamos cuidados y recursos compartidos sin concluir que ayudar sea un error. Tal vez dimos por hecho que habría suficiente para todos o que alguien se ocuparía de reponerla. Podemos pedir que compartan un poco, buscar más agua o establecer un reparto desde el principio. La cuestión no es elegir entre generosidad y egoísmo, sino reconocer que nuestras necesidades forman parte del mismo grupo al que estamos atendiendo. Nadie debería tener que agotarse para demostrar que le importan los demás.
Repartir agua sin poder beber podría representar el conflicto entre el impulso de cuidar y nuestras propias carencias.
Cuidado, observa tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si pedimos que compartan con nosotros, quizá comenzamos a aceptar ayuda sin sentir que fallamos a nadie, por ejemplo:
- Repartimos agua durante una jornada de calor: Reservar una parte para beber puede ser una medida básica de cuidado.
- Una persona ofrece compartir su vaso: Aceptar reciprocidad no disminuye el valor de lo que ya hemos dado.
- Quedan botellas cerradas en otro lugar: Organizar mejor los recursos podría evitar una renuncia innecesaria.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si los demás aceptan el agua sin ver nuestro cansancio, podemos sentirnos invisibles si alguien comparte su vaso, recordamos que cuidar también puede ser una relación de ida y vuelta, repartir agua sin poder beber nosotros nos coloca en una situación donde ayudamos a otros mientras descuidamos una necesidad propia nos fijamos en si queda agua suficiente y por qué no accedemos a ella, podemos estar dedicando mucha atención a las necesidades ajenas sin reservar tiempo para las nuestras el agua puede representar el descanso o los recursos básicos que también necesitamos para seguir cuidando.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las botellas vacías, un grifo lejano y vasos reservados para otros concretan la limitación nos preguntamos si hemos organizado bien los recursos o nos hemos dejado fuera de nuestra propia previsión, si no bebemos porque no tenemos sed, la escena cambia por completo aquí queremos beber y no podemos, por lo que el sueño trata de una necesidad reconocida pero no atendida.

En muchas culturas se cree que algunos de nustros sueños son un mensaje de nuestros angeles, este nos puede estar diciendo la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito, creer en las propias capacidades favorece la acción y que que una petición de ayuda podría llegar de tantas personas que acabemos agotando un recurso que también necesitamos. Si repartíamos el último vaso de agua, alguien quizá reconozca nuestra generosidad demasiado tarde para compensar el esfuerzo.
~ María García. ~
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