
Escuchemos lo que nos despiertan los sentidos, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso paseamos por una calle que ha cambiado por completo, pero un olor familiar nos hace saber dónde estamos.

Seguir el rastro, recorrer una calle transformada por nuevas fachadas y tiendas, pero reconocerla por su olor, puede hacernos sentir que una parte de nuestra historia persiste cuando las referencias visuales han cambiado. El olor funciona como una pista personal, no como una prueba de que el lugar permanezca igual. Quizá recordemos una panadería, un jardín o la humedad después de llover, el aroma puede despertar una época concreta sin reproducirla entera.
Si el barrio era importante en nuestra infancia, podemos sentir nostalgia y curiosidad por lo que ha ocurrido desde entonces. El sueño no indica que debamos regresar ni que el pasado fuera necesariamente mejor. Nos invita a reconocer que tenemos memorias de los lugares incluso cuando sus usos y habitantes se transforman. Podemos aceptar la emoción del reconocimiento sin exigir que el entorno actual coincida con nuestros recuerdos.
Reconocer una calle por el olor puede representar recuerdos emocionales que resurgen sin necesidad de imágenes.
Cuidado, mira donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos caminar siguiendo el olor, buscar el local del que procede o detenernos donde antes había una casa conocida si al acercarnos cambia el aroma, quizá dudemos de que estemos en el lugar correcto, por ejemplo:
- La calle ha perdido sus tiendas antiguas, pero huele a pan recién hecho: Una sensación familiar recupera una referencia afectiva.
- Los edificios son nuevos y reconocemos el aroma de un jardín: Nuestra memoria del lugar no depende únicamente de su aspecto.
- El olor desaparece al avanzar unos metros: El recuerdo puede ser intenso y breve sin que necesitemos recuperarlo a toda costa.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si caminamos con alguien que conoció la calle años atrás, podemos preguntarle si también recuerda el olor si para esa persona no significa nada, comprendemos que un mismo lugar puede conservar recuerdos muy diferentes para cada uno, la calle tiene nuevas fachadas y negocios, pero un olor a pan, árboles o humedad nos permite reconocerla la familiaridad llega por la nariz antes que por las señales visuales, que parecen corresponder a otro lugar, podemos conectar con recuerdos ligados a lugares y etapas que ya no son como antes el sueño puede mezclar nostalgia con la capacidad de reconocer algo propio dentro de los cambios.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño un olor a pan, tierra mojada o flores puede proceder de recuerdos muy personales, si vamos con alguien que conoció el barrio, podemos contarle de dónde procede ese recuerdo, si no reconoce nada, nuestra experiencia sigue siendo personal el sueño muestra cómo un olor puede orientar nuestra memoria incluso cuando el paisaje cambió.

En muchas culturas se cree que algunos de nustros sueños son un mensaje de nuestros angeles, este nos puede estar diciendo la vida es una serie de cambios naturales y espontáneos. No los resistas, los cambios más importantes de la vida raramente avisan antes de llegar y que que un lugar del pasado podría reaparecer de forma inesperada pese a haber cambiado por completo. Si reconocíamos su olor, quizá una visita nos ayude a comprender cuánto hemos cambiado nosotros también.
~ María García. ~
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