
Separemos el valor del gesto de la respuesta que provoque, creer en ti a veces puede ser lo único que marque la diferencia, anota cada día aquellas pequeñas y grandes cosas que has logrado y serás capáz de lograr muchas más, en este caso preparamos comida para otras personas y, al ofrecerla, nadie acepta siquiera probarla.

Tener buen corazón, ofrecer comida preparada con ilusión y comprobar que nadie quiere probarla puede dolernos porque invertimos tiempo y afecto en un gesto que esperábamos compartir. El rechazo del plato no demuestra necesariamente rechazo hacia nosotros: Puede haber preferencias, restricciones o necesidades que no conocíamos. En una comida familiar quizá confiábamos en acertar con los gustos, con personas nuevas, podríamos no saber si tienen alergias o si ya han comido.
La escena puede invitarnos a revisar cómo expresamos el cuidado y cuánto dependemos de que otros reciban ese gesto exactamente como imaginamos. No necesitamos obligar a nadie para validar nuestro esfuerzo ni minimizar el tiempo empleado. Podemos preguntar antes qué apetece o qué pueden comer, ofrecer alternativas sin insistir y reconocer una decepción pequeña sin convertirla en un juicio general sobre la relación.
La comida que nadie acepta podría simbolizar el miedo a que nuestra dedicación sea rechazada o no reconocida.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos ofrecer porciones pequeñas, preguntar por los ingredientes que preocupan o guardar la comida para más tarde insistir varias veces puede volver incómoda una situación que quizá tenga una explicación sencilla, por ejemplo:
- Nuestros familiares prefieren otro plato que ya estaba servido: Podemos sentir decepción sin concluir que nos desprecian.
- Un invitado explica que tiene una alergia: Respetar una necesidad de salud importa más que lograr que pruebe nuestra receta.
- Preguntamos por los gustos antes de preparar otra comida: Ajustar el gesto al destinatario puede ser otra forma de cuidar.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si conocemos a los invitados, sus reacciones pueden conectar con expectativas dentro de esa relación, llevamos un plato casero o un postre preparado con cuidado, pero nadie acepta ni un bocado el gesto puede resultar más desconcertante si todos dicen tener hambre o si la comida era parte central de una reunión, podemos sentir rechazo hacia un gesto que hicimos con ilusión y tiempo también podemos pensar en ocasiones en las que nuestra forma de cuidar a otros no coincide con lo que ellos necesitan.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la bandeja intacta, los cubiertos sin usar y la etiqueta de los ingredientes permiten distinguir el rechazo de la simple falta de tiempo para probarla si la comida se enfría, aparece también la preocupación por desperdiciarla, el sueño puede recordar el desconcierto de preparar algo para compartir y no encontrar el momento adecuado no demuestra que nuestros gestos de cariño sean rechazados: Importa qué dicen realmente los demás y cómo respondemos.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo no es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea, se puede matar al soñador, pero no al sueño y que que una iniciativa preparada con generosidad podría encontrar una acogida más fría de lo esperado. Si nadie probaba la comida, quizá debamos preguntar qué necesitan los demás antes de sentirnos rechazados.
~ María García. ~
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