
Podemos reconocer el crecimiento de nuestros hijos sin perder nuestra propia historia, la meta nuenca debería ser el camino, siempre es bueno mantenernos motivado, pero también disfrutrar del proceso, en este caso volvemos a un colegio conocido y descubrimos que nuestro hijo ocupa el lugar del profesor.

Ver la luz, regresar a un colegio conocido y encontrar a nuestro hijo ocupando el lugar del profesor puede mezclar el recuerdo de su infancia con la imagen de alguien capaz de enseñar a otros. La sorpresa puede surgir de ver invertidos los papeles habituales: Quien antes recibía orientación aparece ahora ofreciendo conocimientos y autoridad. Si el aula es aquella donde estudiamos nosotros, se cruzan dos etapas de la familia, si es el colegio al que él acudía, quizás recordemos cómo lo acompañábamos a clase.
La escena puede despertar orgullo, nostalgia o extrañeza, sin decir nada definitivo sobre su profesión o su futuro. Podemos preguntarnos si nos cuesta actualizar la imagen que tenemos de una persona a medida que adquiere independencia. Reconocer sus capacidades actuales no exige borrar los recuerdos de cuando necesitaba más apoyo, y sentir nostalgia no implica que deseemos impedir su crecimiento.
Ver a nuestro hijo como profesor en el antiguo colegio podría reflejar el paso del tiempo y un cambio de papeles familiares.
Cuidado, Observa por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, podemos sentarnos entre los alumnos, preguntarle qué materia enseña o intentar saludarlo sin interrumpir si nos trata como a un estudiante más, la escena puede resultar divertida o desconcertante según nuestra relación con él, por ejemplo:
- Nuestro hijo enseña en el aula donde estudiábamos de pequeños: La escena mezcla nuestra infancia con una etapa posterior de la familia.
- Ocupa la clase a la que lo llevábamos cada mañana: Recordamos su dependencia pasada mientras lo vemos desempeñar un papel autónomo.
- Le preguntamos algo y nos lo explica con paciencia: Podemos experimentar cómo cambia la dirección del aprendizaje entre generaciones.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, la edad que tiene nuestro hijo en el sueño puede influir en cómo vivimos ese cambio de roles, reconocemos el patio, las aulas o las escaleras del colegio, pero encontramos a nuestro hijo explicando una lección desde la pizarra puede tener la edad actual o la que imaginamos que tendrá en el futuro, y esa diferencia modifica la impresión que recibimos, podemos estar notando cómo cambian los papeles dentro de la familia con el paso del tiempo verlo enseñar puede despertarnos orgullo, extrañeza o nostalgia por una etapa en la que dependía más de nosotros.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los pupitres, los libros de texto y la lista de clase refuerzan que se trata de una jornada escolar una fotografía antigua en la pared podría recordar cómo era aquel lugar cuando nosotros lo conocimos, no significa que nuestro hijo vaya a dedicarse a la enseñanza el detalle más revelador es verlo con autoridad y experiencia en un espacio donde antes la autoridad correspondía a nuestros profesores.

Los sueños también pueden ser mensajes de angueles guias, este nos puede estar diciendo el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños, la confianza impulsa los proyectos ambiciosos y que que un hijo o alguien a quien cuidábamos podría asumir pronto una responsabilidad que nos obligue a tratarlo con mayor autonomía. Si lo veíamos enseñar en el antiguo colegio, escucharlo antes de aconsejarle permitirá reconocer cuánto ha aprendido por su cuenta.
~ María García. ~
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