
Acércate a una persona sin exigirte conquistar toda la sala, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso acudimos con una persona conocida a una fiesta y esta se marcha a hablar con otros sin presentarnos a nadie.

Pasarlo en grande, llegamos a una fiesta acompañados, pero quien nos invitó se marcha a conversar y nadie nos presenta. La dificultad no es necesariamente que el grupo nos rechace, sino que nos falta una entrada natural a conversaciones ya iniciadas. En una reunión pequeña podemos sentirnos más visibles y, a la vez, más inseguros para interrumpir.
En una fiesta grande quizá encontramos personas con quienes hablar por nuestra cuenta, pero hacerlo exige una iniciativa que no habíamos previsto. Si el anfitrión regresa y nos integra, comprobamos cuánto cambia la experiencia con un gesto sencillo de acogida. Marcharnos no siempre equivale a fracasar socialmente: Quizá el ambiente no nos interesa. La escena nos permite distinguir el deseo de pertenecer de la obligación de adaptarnos a cualquier reunión.
La fiesta sin presentaciones podría expresar temor a quedar invisibles en un grupo donde nadie facilita el contacto.
Cuidado, camina con atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si nos presentamos por nuestra cuenta, aparece nuestra iniciativa para integrarnos a nuestro ritmo, por ejemplo:
- Quien nos invitó desaparece entre sus amistades: Echamos de menos la referencia que nos habría ayudado a entrar en el grupo.
- Una persona desconocida inicia conversación: Podemos descubrir que no todas las puertas sociales dependen de quien nos llevó.
- Decidimos irnos porque no disfrutamos de la fiesta: Reconocemos que participar no exige permanecer en un ambiente que no nos resulta cómodo.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si otra persona nos pregunta quiénes somos, podemos encontrar una entrada natural al grupo si quien nos invitó desaparece, quizá sentimos que nos dejó sin la referencia que necesitábamos, estamos en una fiesta donde nadie se ocupa de presentarnos y no sabemos con quién empezar a hablar nos fijamos en si conocemos al anfitrión o llegamos acompañados de alguien, podemos sentir inseguridad en un grupo nuevo y echar de menos un gesto sencillo de acogida la escena también puede recordar encuentros donde nos costó encontrar conversación.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la música alta, una mesa de comida o una actividad compartida modifican la facilidad para relacionarnos si el ruido impide hablar, nuestra incomodidad no tiene por qué deberse a timidez, si conseguimos conversar por iniciativa propia, podemos reconocer nuestra capacidad para adaptarnos si preferimos marcharnos pronto, quizá simplemente no disfrutamos de ese tipo de reuniones.

Ateneder a los sueños muchas veces puede ser importante ya que peuden tratarse de mensaje s de nuestros guías espirituales, este nos puede estar diciendo la acción es la clave fundamental de todo éxito, los proyectos avanzan cuando se ponen en marcha y que que una reunión con desconocidos podría empezar con frialdad y terminar ofreciendo un contacto importante. Si nadie nos presentaba, acercarnos a la persona más reservada quizá abra la conversación decisiva.
~ María García. ~
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