
Defendamos el derecho a decidir sobre nosotros sin pedir disculpas, muchas de las cosas má smaravillosas de este mundo nacen de personas que no creyeron que algo era imposible, en este caso nos sentamos en una peluquería y empiezan a cambiarnos el peinado antes de que podamos explicar qué queremos.

Hablar por los codos, cuando el peluquero comienza a cortarnos el pelo sin preguntar qué queremos, lo que nos incomoda puede ser menos el resultado que la pérdida de participación en una decisión sobre nuestra propia imagen. Estamos sentados, quizá cubiertos con una capa, y advertimos que el cambio ya ha empezado antes de expresar nuestras preferencias. Podemos sentir vergüenza al interrumpir a alguien que se presenta como experto, aunque cada tijeretazo complique recuperar el corte deseado.
El sueño puede conectar con momentos en los que dejamos avanzar una situación por cortesía y después nos cuesta corregirla. Si pedimos que se detenga, recuperamos el derecho a decidir sin necesidad de discutir. Vale la pena preguntarnos qué acuerdos damos por supuestos y en cuáles necesitamos explicar nuestras expectativas antes de empezar.
El corte de pelo sin consentimiento podría expresar miedo a que otros cambien nuestra imagen sin escucharnos.
Cuidado, presta atención por donde caminas, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, interrumpimos el corte para explicar nuestras preferencias, mostramos una fotografía o pedimos que se detengan si ya han cortado demasiado, podemos preguntar qué opciones quedan para igualarlo sin llevarnos un cambio todavía mayor, por ejemplo:
- Nos corta mucho más de lo previsto: La inquietud aumenta por la dificultad de deshacer una decisión tomada sin permiso.
- Nos gusta el resultado inesperado: Podemos aceptar la sorpresa sin concluir que no importaba nuestro consentimiento.
- Detenemos las tijeras a tiempo: La escena destaca el valor de expresar un límite mientras aún puede cambiarse el resultado.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, el peluquero puede afirmar que pensó que nos gustaría el resultado, o pedir disculpas al advertir el error si vamos con otra persona, su opinión puede consolarnos o complicar la situación si insiste en que aceptemos un aspecto con el que no estamos cómodos, si pedimos que se detenga, recuperamos la iniciativa aunque el corte ya haya empezado, podemos sentir que otra persona toma decisiones sobre nuestra imagen o nuestras preferencias sin escucharnos la incomodidad se relaciona con poner límites en asuntos que nos afectan directamente.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las tijeras, la capa de peluquería y los mechones sobre el suelo hacen visible una modificación que no podemos deshacer inmediatamente un corte de puntas poco acertado no produce la misma impresión que encontrar el pelo muy corto sin haberlo autorizado, aquí lo relevante no es necesariamente cómo nos queda el pelo, sino que otra persona toma una decisión sobre nuestra apariencia antes de escucharla puede recuperar recuerdos de servicios en los que nos hemos sentido poco consultados.

En muchas culturas se cree que algunos de nustros sueños son un mensaje de nuestros angeles, este nos puede estar diciendo no basta con preguntarnos qué deseamos hacer, también importa qué deberíamos hacer, nuestras decisiones tienen una dimensión moral y que que alguien intente cambiar nuestra apariencia pública sin consultarnos, tal vez durante una reunión o una presentación. Si el peluquero cortaba más de lo pedido, poner límites antes del siguiente cambio evitaría otra decisión irreversible.
~ María García. ~
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