
Podemos ofrecer hospitalidad dentro de nuestras posibilidades reales, la meta nuenca debería ser el camino, siempre es bueno mantenernos motivado, pero también disfrutrar del proceso, en este caso llegan personas a nuestra casa y descubrimos que no tenemos asientos para todos.

Caer del cielo, recibimos una visita en casa y descubrimos que no hay sillas para todos. Queremos que cada persona tenga sitio, pero el espacio disponible obliga a ajustar nuestras expectativas. Más que cuestionar nuestro afecto por los invitados, la escena puede mostrar cómo distribuimos atención y recursos cuando aparecen más demandas de las previstas.
Si cedemos enseguida nuestro asiento, quizá solamos acomodar a los demás antes de comprobar qué necesitamos nosotros. Buscar taburetes, mover muebles o preguntar quién prefiere quedarse en otra estancia introduce cooperación en lugar de una obligación silenciosa de resolverlo todo. Conviene recordar que una reunión agradable no depende de que la casa esté perfectamente equipada, sino de cómo tratamos a las personas que comparten el momento
La falta de sillas podría expresar miedo a no poder atender las expectativas de quienes entran en nuestra vida.
Cuidado, vigila tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, contamos los asientos, traemos una silla de otra habitación o improvisamos un lugar con cojines si alguien se ofrece a quedarse de pie, podemos decidir si aceptamos o preferimos reorganizar la reunión para que esté cómodo, por ejemplo:
- Cedemos nuestra única silla: Quizá nos cuesta reservar un espacio cómodo también para nosotros.
- Los invitados ayudan a traer asientos: Descubrimos que acoger no significa organizarlo todo en solitario.
- Alguien queda apartado de la mesa: Nos importa que las limitaciones materiales no excluyan a nadie.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si llegan familiares mayores o alguien con dificultades para mantenerse de pie, priorizamos que esa persona se siente un amigo que ayuda a mover muebles puede quitar tensión al momento sin convertirlo en un problema mayor, si cedemos nuestra silla, quizá estamos acostumbrados a dejar nuestras necesidades para el final, podemos sentir que queremos acoger a los demás, pero nuestros recursos o nuestra energía no alcanzan para tantas demandas la preocupación por dónde sentar a cada invitado habla más de organización y límites que de falta de cariño.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los taburetes plegables, una mesa demasiado grande o sillas de distintas alturas ilustran las soluciones que buscamos a veces hay suficientes platos y vasos, pero faltan precisamente los muebles para compartir la conversación, la escena no supone que seamos poco hospitalarios se distingue de quedarnos sin comida para los invitados: Aquí queremos reunirnos y el problema concreto es disponer de un lugar cómodo para cada persona.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo si amas la vida, la vida te amará, toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle? y que que una visita o reunión podría reunir a más personas de las que esperábamos. Si compartíamos las sillas disponibles, una improvisación amistosa podría salvar el encuentro.
~ María García. ~
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