
Asumamos el retraso sin olvidar lo que podemos enseñar, aprendimos a desconfiar, la edad nos hizo tropezar con muchas personas y no todas eran buenas pero lo importante es quieres tú, en este caso somos quienes debemos dar una clase y llegamos al aula cuando los alumnos ya están esperando o la sesión ha empezado.

Llegar a destiempo, llegamos tarde al aula donde debíamos impartir una clase y encontramos a los alumnos esperando. El retraso pesa porque nuestra ausencia afecta al tiempo de otras personas. Podemos relacionarlo con responsabilidades de coordinación, reuniones o entregas en las que el trabajo propio depende de cumplir un horario compartido. Si tenemos el material preparado, quizá lo que nos preocupa es reparar la puntualidad, si tampoco sabemos qué enseñar, se suman dudas sobre la preparación.
La reacción de los alumnos cambia el ambiente: Pueden escuchar una explicación razonable o mostrar impaciencia. El sueño no mide nuestra capacidad real como docentes. Nos permite pensar cómo respondemos cuando un contratiempo nos coloca ante otros: Pedir disculpas, ajustar la sesión y evitar que el miedo al error impida aprovechar el tiempo restante.
Llegar tarde a impartir una clase podría expresar miedo a defraudar a personas que cuentan con nuestra preparación.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, disculparnos y comenzar puede reflejar nuestra capacidad para actuar incluso con incomodidad si corremos hacia el aula, tratamos de compensar el tiempo perdido si empezamos a explicar sin materiales, podemos reconocer nuestra capacidad para improvisar o nuestro miedo a no poder hacerlo si decidimos avisar del retraso, asumimos la situación en lugar de ocultarla, por ejemplo:
- Los alumnos ya han comenzado una actividad: Podemos integrarnos y recuperar parte de la sesión sin interrumpirlos bruscamente.
- Llegamos sin apuntes ni materiales: El retraso se mezcla con una sensación de insuficiente preparación.
- Explicamos el motivo y reorganizamos la clase: Asumir la incidencia puede ser más útil que intentar fingir que no ocurrió.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si los alumnos esperan tranquilos, quizá percibimos comprensión si alguien nos reprocha la tardanza, podemos sentirnos juzgados un compañero que cubre nuestra ausencia representa apoyo, aunque también podría hacernos pensar que otra persona ocupa temporalmente nuestro lugar, si no llevamos el material, la preocupación se centra en improvisar no somos alumnos que llegan al aula: Somos quienes deben dar la clase y otras personas cuentan con nosotros si llegamos tarde, puede aparecer el miedo a incumplir una responsabilidad o a no estar a la altura de lo que esperan importa si conocemos la materia y si llevamos preparada la sesión, podemos sentir presión por cumplir con un compromiso en el que otras personas dependen de nuestra preparación el sueño no habla necesariamente de enseñanza: También puede aparecer cuando tenemos que dirigir una actividad.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el reloj, una puerta cerrada, las diapositivas que no funcionan o los apuntes desordenados muestran qué obstáculo nos preocupa si todo está listo cuando entramos, puede aparecer alivio si el aula ya está vacía, el sueño subraya la posibilidad de haber perdido una oportunidad, no debemos confundir dar una clase tarde con llegar tarde a un examen o con no encontrar el aula como estudiante aquí somos responsables de enseñar puede relacionarse con una presentación, una entrega o cualquier compromiso en el que otros dependen de nuestra puntualidad.

Muchas personas piensan que los sueños también pueden ser debido a mensajes de nuestro angueles, este nos puede estar diciendo no hay remedio para el amor, salvo amar más, el amor se alimenta de sí mismo y de la dedicación y que que una responsabilidad profesional podría exigirnos reaccionar antes de estar preparados. Si la clase seguía esperando, una explicación clara quizá permita recuperar el tiempo perdido sin perder autoridad.
~ María García. ~
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