
Podemos escuchar ideas antiguas sin medirlas con exigencias adultas, creer que puedes solo es el primer paso, nadie puede llegar a un lugar sin saber a donde va, debes de fijar objetivos incluso antes de empezar el camino, en este caso abrimos un cuaderno viejo y reconocemos nuestra forma de escribir cuando éramos pequeños.

Tomar nota, abrimos un cuaderno antiguo y reconocemos nuestra letra infantil en ejercicios, dibujos o frases que apenas recordábamos. El papel conserva errores y maneras de expresarnos que hoy nos resultarían extrañas. Podemos sorprendernos al comprobar cuánto hemos cambiado sin haber notado cada paso de ese aprendizaje. Si leemos una redacción, quizá reencontramos intereses que abandonamos, si vemos correcciones, podemos sentir ternura o recordar la vergüenza de equivocarnos ante otros.
No es necesario idealizar esa etapa: El cuaderno también puede contener tareas que nos costaban. La escena puede surgir al ordenar una casa, hablar de la escuela o ver la escritura de un niño. No revela una verdad escondida sobre nuestra infancia. Nos permite tratar a nuestra versión de entonces con una comprensión que quizá no teníamos mientras aprendíamos, valorando lo que hemos adquirido desde aquel momento.
Desde una lectura psicoanalítica, un cuaderno con nuestra letra infantil podría representar curiosidad por la manera en que pensábamos antes.
Cuidado, ten cuidado con tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, pasamos las páginas, leemos un ejercicio o intentamos recordar a qué edad lo hicimos si encontramos errores corregidos con tinta roja, podemos sonreír al recordar cómo aprendíamos entonces, por ejemplo:
- Reconocemos una falta corregida: Podemos mirar un error antiguo como parte del aprendizaje y no como un fracaso.
- El cuaderno contiene una ilusión olvidada: Un interés de la infancia reaparece sin obligarnos a retomarlo.
- No entendemos nuestra propia letra: La distancia con aquella etapa puede mezclarse con curiosidad y nostalgia.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si un familiar conserva el cuaderno, quizá nos cuente por qué lo guardó si se lo enseñamos a alguien que nos conoce ahora, puede sorprenderse al comparar aquella escritura con la actual, si no logramos descifrar lo escrito, podemos sentir distancia con la persona que fuimos, podemos estar revisando cómo hemos cambiado y qué ilusiones quedaron atrás el cuaderno puede acercarnos a una parte de nosotros que recordamos con ternura, pero también con cierta nostalgia.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los renglones anchos, las pegatinas, las faltas de ortografía y un dibujo en el margen ayudan a situar la etapa escolar el nombre escrito en la portada puede confirmar que realmente era nuestro, reconocer nuestra letra antigua es distinto de leer un mensaje misterioso atribuido a nosotros aquí encontramos una muestra material de cómo escribíamos y pensábamos en una etapa concreta.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo el equilibrio no siempre está en elegir una cantidad intermedia, sino en actuar adecuadamente, la moderación requiere comprender cada situación y que que una habilidad o ilusión de la infancia podría regresar cuando necesitemos comenzar algo desde cero. Si reconocíamos nuestras letras antiguas, quizá descubramos una promesa personal que todavía queremos cumplir.
~ María García. ~
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