
Respetemos el tiempo de recuperación sin anticipar daños, intenta no juzgarte duramente, quierete, mirate y amate, quizás no tengas las perpestivas de todo lo que has conseguido en esta vida pero deberias estar orgulloso, en este caso terminamos una visita dental y notamos que la mandíbula no responde como esperamos.

No dar pie con bola, salimos de una consulta dental y descubrimos que no conseguimos mover o cerrar la mandíbula con normalidad. Un gesto tan automático como hablar o tragar exige de pronto nuestra atención, después de haber confiado el cuidado de la boca a un profesional. Quizá intentamos explicar lo ocurrido en recepción y nos cuesta articular las palabras, o un acompañante interpreta mal lo que pedimos. El sueño puede surgir de recuerdos de anestesia, molestias o sensaciones corporales extrañas, sin que eso permita deducir una lesión real.
Si aún estamos en la clínica, pedir que nos revisen resulta más fácil, si hemos salido a la calle, aumenta la incertidumbre sobre cómo volver a contactar. También cambia la escena si la boca está adormecida o si notamos una limitación mecánica. No debemos convertir el sueño en un diagnóstico ni descartar síntomas reales si los experimentamos despiertos. Podemos buscar ayuda adecuada, comunicar lo que ocurre por escrito y no forzar el movimiento. La vulnerabilidad del momento recuerda la importancia de poder pedir explicaciones después de recibir atención.
No cerrar la boca tras el dentista podría representar temor a quedar expuestos después de pedir ayuda.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, intentamos hablar con el personal, volver al gabinete o señalar la boca para explicar lo que ocurre puede preocuparnos más no poder expresarnos que el aspecto que mostramos a los demás, por ejemplo:
- Aún sentimos la anestesia: La sensación puede recordar experiencias temporales y conviene consultar las indicaciones recibidas.
- Un acompañante no entiende lo que decimos: La dificultad añade un problema de comunicación y podemos recurrir a gestos o escribir.
- Seguimos en la clínica cuando lo notamos: Disponemos de una vía directa para solicitar una revisión sin improvisar explicaciones por nuestra cuenta.

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, un acompañante puede entender lo que intentamos decir o pedir que nos atiendan de nuevo si el dentista ya se ha marchado, la falta de alguien a quien consultar aumenta la sensación de urgencia, si pedimos que nos revisen antes de marcharnos, nos damos permiso para expresar una molestia sin minimizarla, podemos sentir vulnerabilidad tras dejar nuestro bienestar en manos de otra persona la dificultad para cerrar la boca expresa la incomodidad de no controlar algo tan habitual como hablar o comer.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la gasa, el espejo de la consulta y la sensación de tener la boca abierta ayudan a situar el episodio después del tratamiento no hace falta que aparezca dolor para que resulte alarmante, no es un diagnóstico dental ni anuncia una lesión puede mezclar recuerdos de exploraciones bucales con la sensación de falta de control sobre un movimiento habitual.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo cuenta tu edad por amigos, no por años, la vida es una colección de momentos y que que una conversación posterior a una gestión delicada podría dejarnos sin palabras. Si recibimos ayuda para cerrar la boca, alguien nos dará tiempo para explicar lo que sentimos.
~ María García. ~
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