
Respondamos por lo ocurrido con claridad, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso mientras usamos un objeto que alguien nos ha dejado, lo rompemos sin querer.

La familia tira, utilizamos un objeto que alguien nos prestó y, por un accidente, se rompe en nuestras manos. Más allá del precio, recordamos que otra persona confió en que se lo devolveríamos en buen estado. La tensión puede estar en cómo responder a una responsabilidad concreta cuando la intención fue cuidadosa pero el resultado terminó siendo perjudicial. Si se trata de algo reparable, podemos ofrecer arreglarlo, si es una pieza familiar imposible de reemplazar, quizá el daño emocional pesa más que cualquier compensación. Ocultarlo puede aliviar la vergüenza unos minutos, pero suele complicar la conversación posterior.
También importa cómo ocurrió: Una caída fortuita, un uso incorrecto o una avería previa plantean responsabilidades diferentes que conviene aclarar. Al romperse lo prestado, lo importante es cómo explicamos el accidente: Reconocerlo pronto y preguntar qué solución considera justa su dueño cuida la confianza mejor que esconder la pieza rota. Puede conectar con experiencias de confianza, préstamos y favores cotidianos. Nos sitúa ante la posibilidad de reconocer un accidente, escuchar qué significaba ese objeto para su propietario y buscar una reparación proporcionada.
Romper un objeto prestado podría representar culpa por no haber protegido la confianza que depositaron en nosotros.
Cuidado, ten cuidado por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, confesar lo ocurrido puede representar nuestra intención de reparar un error, aunque resulte incómodo si explicamos de inmediato cómo ocurrió y proponemos arreglarlo, podemos responsabilizarnos sin escondernos si evitamos contarlo, quizá la preocupación por la reacción del dueño termina creciendo más que el daño, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si el dueño nos escucha y acepta nuestras disculpas, podemos sentir alivio si nos acusa de haber sido descuidados, quizá aparece el temor a defraudar un acompañante que presenció el accidente puede ayudarnos a explicar lo sucedido, el objeto puede ser una herramienta, un vaso o un aparato que pertenece a alguien cercano su valor sentimental puede preocuparnos más que su precio nos fijamos en si la rotura se puede reparar o si parece imposible devolverlo en las mismas condiciones, podemos preocuparnos por decepcionar a alguien que confió en nosotros el peso emocional depende más del vínculo que del precio del objeto.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño una pieza suelta, una grieta o una caja en la que pensábamos guardarlo muestran la magnitud del daño si tenemos todas las partes, quizá esperamos repararlo no hace falta atribuir un significado escondido al material del objeto, no es lo mismo romper algo nuestro que estropear algo prestado aquí hay una confianza previa que creemos haber comprometido si proponemos repararlo o sustituirlo, puede destacar nuestra voluntad de hacernos cargo del error.

Muchas veces los sueños que tenemos pueden deberse a mensajes de nuestros angeles guías, este nos puede estar diciendo forjamos las cadenas que llevamos en la vida, la vida es lo único que nos acompaña durante toda nuestra existencia y que que dañemos un objeto que un amigo nos prestó para una ocasión importante y tengamos que decidir cómo responder antes de que lo descubra. Si se rompía en nuestras manos, ofrecer una reparación concreta podría salvar la confianza.
~ María García. ~
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