
Podemos decidir qué parte de nuestra vida queremos compartir, en la vida nada es bueno o malo del todo, hasta el final de la historia no sabras si aquello que te pasa es para bien o para mal, en este caso paseamos por una calle comercial y descubrimos nuestra propia bicicleta expuesta detrás del cristal de una tienda.

Estar en el escaparate, miramos el escaparate de una tienda y descubrimos que nuestra propia bicicleta está expuesta como si fuera un artículo en venta. Reconocemos la altura del sillín, un arañazo o una pegatina que no podrían pertenecer a cualquier otra. La extrañeza procede de ver un objeto vinculado a nuestra libertad de movimiento convertido en algo inmóvil, colocado para que otros lo miren y valoren. Si entramos al comercio, quizá queremos averiguar quién la llevó allí y con qué permiso, si la observamos desde fuera, podemos sentir curiosidad y enfado a la vez.
Tal vez aparece muy limpia y brillante, lo que contrasta con el uso cotidiano que le dábamos. No equivale a haberla perdido en la calle: Sabemos exactamente dónde está, aunque no podemos utilizarla. La etiqueta del escaparate, si la vemos, puede resultar más desconcertante que el propio objeto: Alguien le ha asignado un precio a algo que usábamos sin pensar en venderlo. Si pedimos que la retiren, quizá estamos intentando recuperar la capacidad de decidir sobre una pertenencia cuyo uso asociábamos con nosotros.
Ver la bicicleta propia expuesta puede expresar desconcierto al sentir que un interés íntimo queda bajo la mirada pública.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si entramos a preguntar por qué está allí, buscamos recuperar una explicación y cierto control, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, el dependiente puede decir que la bicicleta está a la venta, que forma parte de una exposición o que pertenece a otra persona si vamos con quien la conoce, su reacción nos ayudará a decidir si hemos visto realmente nuestra bicicleta o solo una muy parecida, reconocemos el cuadro, la talla del sillín o una marca de uso que solo tendría nuestra bicicleta que esté limpia y colocada detrás del cristal puede resultar extraño si la utilizamos normalmente para desplazarnos o hacer deporte, podemos sentir sorpresa al ver convertido en objeto de exposición algo que considerábamos parte de nuestra vida cotidiana según nuestra reacción, quizá pensemos en una afición que hemos dejado de practicar o en el valor que damos a nuestras pertenencias.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño si tiene accesorios que no recordamos, puede parecernos familiar y ajena al mismo tiempo, se diferencia de soñar que nos la roban: Aquí la vemos a plena luz, pero al otro lado de un cristal y fuera de su uso habitual puede relacionarse con tiendas, reparaciones o la sensación curiosa de mirar desde fuera un objeto muy nuestro.

Muchas personas piensan que los sueños también pueden ser debido a mensajes de nuestro angueles, este nos puede estar diciendo si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie, todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo y que que una afición personal se convierta en una propuesta económica o en una posible colaboración. Si reconocíamos nuestra bicicleta detrás del cristal, convendría valorar si el precio compensa desprendernos de algo importante.
~ María García. ~
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