
Distingue la alerta del miedo anticipado, los habitos son la única manera de entrenar a nuestro subconsiente, el 80 por ciento de lo que hacemos es inconsiente, y si no nos esforzamos en cambiarlo es difícil cambiar los patrones, en este caso damos un salto mucho más alto de lo normal y después descendemos, a veces sin saber cómo vamos a aterrizar.

Estar entre la espada y la pared, damos un salto y nos elevamos mucho más de lo que sería posible, hasta ver desde arriba lugares que conocemos. Por un momento la altura puede resultar emocionante, pero enseguida debemos afrontar el descenso. La sensación de éxito inicial cambia cuando aparece una consecuencia que no habíamos calculado y no sabemos cómo vamos a aterrizar. Si bajamos despacio, quizá observamos el terreno y buscamos una zona despejada.
Si caemos bruscamente, podemos despertarnos con un sobresalto corporal, algo que también ocurre en transiciones normales del sueño. En un campo abierto disponemos de espacio, entre tejados y cables, el descenso parece mucho más comprometido. Que alguien nos anime a repetir el salto introduce el deseo de agradar y la presión por volver a hacerlo. Si logramos apoyar los pies sin daño, tal vez sentimos satisfacción y sorpresa. El sueño no anuncia una caída real ni demuestra que nuestras aspiraciones sean excesivas: Importa nuestra experiencia del riesgo.
Lectura freudiana posible: El intento de evitar un conflicto interno.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si conseguimos caer de pie, sentimos alivio si intentamos agarrarnos a algo durante el descenso, buscamos recuperar seguridad, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si alguien nos anima a saltar, quizá nos importa su opinión sobre un riesgo que asumimos, una caída lenta permite anticipar el suelo, una repentina puede despertarnos sobresaltados, podemos experimentar una mezcla de entusiasmo y miedo si disfrutamos de la altura, quizá nos atrae superar nuestros límites, si nos asusta la caída, podemos temer que una decisión ambiciosa termine mal.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño los sobresaltos al quedarnos dormidos pueden influir en sueños de caída y no indican que vaya a ocurrir un accidente, saltar muy alto y caer puede producir una sensación de euforia seguida de susto si aterrizamos sin daño, quizá aceptamos mejor el riesgo, si despertamos antes de tocar el suelo, el sueño se centra en la anticipación.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo los problemas complejos resultan más manejables cuando los dividimos en cuestiones pequeñas, avanzar por partes facilita encontrar soluciones y que que una propuesta de ascenso o de ganancia rápida podría ir seguida de una exigencia que no habíamos calculado. Si caíamos sin hacernos daño, todavía estaremos a tiempo de corregir el exceso de confianza.
~ María García. ~
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