
Recupera lo que aún te inspira y deja descansar lo demás, intentar mantener todo el dia el mismo ritmo es imposible, no puedes exigirte un rendimiento continuo sn terminar frutstrado o frutrada, en este caso buscamos una caja guardada y descubrimos en el desván un juguete u objeto que utilizábamos de pequeños.

De tal palo, tal astilla, subimos al desván buscando una caja y encontramos un objeto que utilizábamos en la infancia. El hallazgo puede conmovernos, pero la cuestión más interesante quizá no sea recordar exactamente el pasado, sino descubrir qué hacemos hoy con algo que ya no cumple su antigua función. Podemos estar revisando qué partes de nuestra identidad queremos conservar sin intentar regresar a una etapa que terminó. Si reconocemos inmediatamente el juguete y sabemos cómo se utilizaba, quizá sentimos continuidad entre la persona que fuimos y la que somos.
Si ya no sabemos qué hacer con él, podemos aceptar que cambiar también modifica nuestras prioridades y capacidades. El desván importa porque es un espacio de almacenamiento: Guardamos allí objetos sin necesidad de decidir cada día sobre ellos. Encontrar uno puede obligarnos a elegir si merece volver al presente, conservarse de otra manera o salir de casa. No es necesario presentar el sueño como un trauma reprimido ni como nostalgia inevitable. La pregunta útil es por qué ese objeto merece atención ahora y si conservarlo nos acerca a algo valioso o simplemente nos cuesta cerrar una decisión pequeña.
Un objeto infantil en el desván podría simbolizar recuerdos apartados que reaparecen cuando estamos preparados para mirarlos.
Cuidado, estate atento a por donde te mueves, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si lo limpiamos o se lo enseñamos a alguien, intentamos dar un lugar presente a ese recuerdo, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, una persona que compartió aquella etapa puede aparecer en nuestra memoria al despertar, el desgaste del objeto puede recordarnos el tiempo transcurrido, podemos recuperar recuerdos asociados a una etapa concreta, incluso si hacía años que no pensábamos en ella la emoción dependerá de si el hallazgo nos produce alegría, pena o sorpresa.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño el material, el desgaste y la forma del objeto nos pueden situar en una edad muy precisa una caja cubierta de polvo o un desván ordenado muestran cómo hemos conservado esos recuerdos, si reconocemos enseguida para qué servía, podemos recuperar una sensación de continuidad con nuestra infancia si ya no sabemos utilizarlo, quizá notamos cuánto hemos cambiado sin que eso convierta el pasado en algo negativo.

En muchas culturas se cree que algunos de nustros sueños son un mensaje de nuestros angeles, este nos puede estar diciendo la autenticidad requiere aceptar que no todos comprenderán nuestras decisiones, vivir de acuerdo con nuestras convicciones implica tolerar desacuerdos y que que un recuerdo familiar olvidado podría ayudar a resolver un desacuerdo actual. Si sacábamos el objeto del desván, una conversación pendiente recuperaría sentido.
~ María García. ~
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