
Reconozcamos el cariño aunque la memoria falle en un detalle, la claridad de nuestros pensamientos puede estar ligado a la calma que podamos mantener en un momento concreto, exiguirte más puesde hacer que esa calpa incluso empore, asi que es mejor soltar, en este caso nos cruzamos con una amistad de hace años y, aunque la reconocemos, no conseguimos decir su nombre.

Hacer memoria, nos encontramos con una amistad antigua, reconocemos inmediatamente a la persona, pero su nombre no aparece cuando intentamos saludarla. La contradicción resulta incómoda: Sabemos quién es para nosotros y, aun así, no conseguimos recuperar el dato que facilitaría el encuentro. El sueño puede mostrar cuánto tememos que una torpeza social se interprete como falta de interés o de afecto. Quizá esa relación pertenece a una etapa distante y no sabemos cómo acercarnos ahora sin fingir la familiaridad de entonces. Si conversamos evitando el nombre, podemos emplear tanta atención en ocultar el olvido que apenas disfrutemos del reencuentro.
Si lo reconocemos con naturalidad, aceptamos que el cariño y la memoria exacta no siempre avanzan juntos. La escena también puede hacerse más intensa si estamos acompañados por personas de nuestra vida actual, porque dos épocas se cruzan sin preparación. Tal vez nos preocupa detener el saludo para pedir un nombre que parece elemental, y terminamos dedicando más atención a disimular el olvido que a escuchar a la amistad que tenemos delante. Su valor está en examinar la exigencia de representar siempre el vínculo de una manera impecable, incluso después de años de distancia.
En una lectura psicoanalítica, olvidar el nombre de un viejo amigo puede representar temor a que un vínculo se haya desdibujado.
Cuidado, presta atención a tu entorno, mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si conversamos sin usar su nombre, quizá intentemos evitar una incomodidad pequeña si preguntamos directamente cómo se llama, asumimos un olvido sin negar el vínculo, si seguimos buscando mentalmente, podemos perdernos la conversación, por ejemplo:

Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, la actitud de esa amistad puede aliviar o intensificar nuestra vergüenza si el amigo se alegra de vernos, quizá descubramos que el afecto no depende de recordar todos los datos si parece ofendido, podemos estar reflejando nuestro temor a decepcionar a alguien importante de otra etapa, reconocemos el rostro, la voz o la forma de hablar, pero no conseguimos recuperar el nombre esa diferencia entre recordar a la persona y olvidar una palabra puede despertarnos ternura por el pasado y vergüenza por el encuentro, podemos sentir que tenemos el afecto por una etapa aunque algunos detalles se hayan desdibujado si tememos ofenderle, el sueño puede centrarse en la incomodidad social.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño un uniforme escolar, una fotografía antigua o una canción compartida pueden devolvernos detalles de aquella amistad un cartel con su nombre puede cambiar el sueño hacia el alivio de recordar, sin que eso obligue a recuperar la relación, olvidar el nombre no es igual que no reconocer a un amigo ni soñar que ha cambiado de aspecto en este caso tenemos la sensación de cercanía, pero falla un detalle concreto de la memoria.

En ocasiones son nuestros espiritus guias lo sque no está ofreciendo este sueño, este nos puede estar diciendo antes de pedir una vida más sencilla debemos aprender a ordenar nuestros deseos, muchas complicaciones nacen de pretender controlar demasiado y que que una amistad antigua podría reaparecer en un lugar inesperado y despertar preguntas pendientes. Si recordábamos su nombre, el encuentro facilitaría retomar el contacto.
~ María García. ~
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